
La Reina alzó la cabeza. Su rabia se presentía como un leve temblor en el suelo. Sus ojos completamente blancos hacían juego con su piel de mármol, marcada a los lados del rostro por una fina red de venas azuladas. El cabello negro caía hasta el suelo, coronado de huesos humanos e inhumanos. Su kimono carmesí palpitaba al ritmo de su corazón, como la sangre que era. A sus pies, un demonio desollado se encogió sobre sí mismo. Le dio un par de golpes con el piececillo diminuto calzado de osamentas, con rabia no contenida.
-Os digo que le busquéis. No me importa cuantas oleadas sean precisas. Le quiero de vuelta. Ya perdí a uno. Así que vais a encontrarle. U os usaré para redecorar mi trono -su voz era tan suave como venenosa.
Los akuma gimieron estúpidamente. Ella sonrió.
El cielo relampagueaba sobre ella, formando un tornado poco a poco. Se avecinaba otra oleada.

Sólo son un par de esbozos, pero a mí me gustan: la Reina del Infierno en mi relato 6ª Edad (de donde he sacado el extracto previo, en el que se la describe), con su corona hecha de huesos humanos, su larga cabellera negra y su kimono hecho de sangre que late y gotea... Me gusta esta chica, oigan. No es la clásica mala que está como un queso y enseña chicha en exceso. De hecho, da más repelús que otra cosa... Pero es que a mí las tetonas con escotazos no me parecen figuras que inspiren demasiada autoridad. ¡Lo siento por los lectores masculinos!
Podéis encontrar la historia completa (los que no la conozcáis ya) en el foro Somosfrikis, sección Yaoi. Si no os espanta la homosexualidad, claro. Con los demonios no cuento como fuerza disuasoria, pero con la homofobia... xD





