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miércoles, septiembre 16, 2020

Musicales: Love never dies VS Hamilton

 Cuando empezó el encierro por la pandemia en marzo, hubo una recaudación para el hospital de Nueva York, que estaban totalmente saturados. Para captar fondos, alguien tuvo la brillante idea de emitir musicales por Youtube de forma que los beneficios por visualización. El ¨Yo ya he donado¨ nunca tuvo más fuerza y sentido que en ese momento, ya que el primer musical seleccionado para este bienintencionado experimento fue Love Never Dies. 

Para los que no conozcáis gran cosa de musicales, comentar que este engendro es la segunda parte de The Phantom of the Opera, basada en la novela homónima y a la que es extremadamente poco fiel, de la que hay una versión en película bastante flojita con Gerard Butler en el papel del Fantasma, cosa que queda realmente mal debido a que el actor es demasiado guapo para el papel y no da la talla en cuanto a voz. Mi Phantom favorito es el de Michael Crawford, que le sabe imprimir un tremendo aire de locura desquiciada y desgarro, y que a nivel musical es inmenso, pero podría haber perdonado la buenorrez, con perdón, de Gerard si no fuera por todo el resto. Una Christine a la que hubo que adaptar las canciones porque no llegaba al registro. Una orientación al romance con el ¨monstruo¨, que no deja de ser un viejo pederasta deforme acosando mediante mentiras a una adolescente. Y aún así, no me disgusta del todo, porque soy masoca y porque en esos tiempos del estreno cinematográfico (que fui a ver al cine) no podía disponer de la versión íntegra con Crawford y Sarah Brightman en su primera actuación. Si vais a ver el musical, es la única mínimamente interesante, pese a lo edulcorado de la trama, porque respeta lo suficiente la figura del monstruo para entender que es el villano, por mucha lástima que pueda dar a ratos. La otra versión realmente potente del clásico (que no es más que una versión Broadway de una novela gótica a la que no hay que exigirle demasiado a nivel trama o trasfondo) es la miniserie que hizo la BBC con CANTANTES DE ÓPERA y números operísticos reales. Fausto, señores, Fausto. Nada más que decir.

Pero como siempre, me distraigo del tema principal. Love Never Dies intenta ser una secuela, no de la novela original, ni de la historia narrada en general, o de la versión blanco y negro, ni siquiera de la primera versión del musical, sino de una visión deformada por el propio autor del musical... Es como una fanfic de pésimo gusto y nula calidad. Es dañino, pesado, amoral y degradante para aquellos que tuviéramos mínimo interés por los personajes del drama musical original. Después de un número de apertura decente y hasta bonito de escuchar, Til I hear you sing, Andrew Lloyd Webber demuestra estar totalmente gaga en una suma de despropósitos que parece más ganas de vengarse de la que fue su actriz y cantante fetiche, Sarah, que de contar nada con cara y ojos. La vergüenza ajena invade al espectador al intentar establecer paralelos entre los personajes del primer musical y los monigotes sin alma que desfilan ante sus ojos horrorizados. Números musicales ridículos, canciones ñoñas y cargantes, personajes inconsistentes, escenografía que parece mala copia de Moulin Rouge o de Greatest Showman, reacciones ridículas, justificaciones de la pederastia y la violación, enfrentamientos en que un asesino en serie le pega la bronca a un marido cornudo por haberse dado a la bebida cuando hasta su hijo pasa de él (toda la autoridad moral está de parte del asesino, claro), escenas de grooming a menores, débiles excusas para justificar lo que en manga llaman Harem (osea, todos los personajes femeninos, venga o no a cuento, enamorados del Phantom), la mayor muestra de irresponsabilidad parental en pantalla nunca vista, niños que pasan de su padre para irse con un tío con máscara que acaba de conseguir que maten a su madre... Todo mal.

Para poner a los pobres espectadores confiados en que el fiasco no puede ser tan grande en antecedentes, Andrew compuso The Phantom of the Opera para Sarah Brightman, que empezaba su carrera como cantante en aquel momento y tenía un cierto aire de ingenua requetemona. A Andrew, que ya tenía su edad y una carrera como compositor de musicales, la moza le debió poner muy borrico e hizo una proyección, aún por suerte velada, para la obra musical. Interpretada por un acertadísimo Michael Crawford como loco, deforme y algo anciano mentor enamorado de la jovencísima cantante, sin llegar al asco que inspira el monstruo de la novela, consigue un resultado muy apañado y decente. Luego Crawford se retiró y empezaron a meter a actores menos afeados, de interpretación más grandilocuente que enfermiza, y empezaron también los desbarres en los que la protagonista parecía enamorarse más o menos del tipo que finge ser un ángel enviado por su padre. Ahá. Todo mal de nuevo. Sarah al cabo de un tiempo se largó, hizo su carrera profesional con montones de actuaciones, discos, y hasta alguna película que otra (está realmente magnífica en Repo the Genetic Opera), se casó, tuvo hijos, vamos... hizo su vida, lo que viene a ser normal, lejos del tarado obsesivo de Andrew. Y entonces Andrew sacó la segunda parte.

No puedo resumir eso porque tendría que volver a verlo, y el único motivo por el que lo hice la primera vez fue por donar, y porque estaba sosteniendo una conversación on-line con mi amiga Carmen preguntándonos qué hacíamos viendo aquello, y si realmente nos preocupaba tanto donar al hospital de Nueva York. Es, definitivamente, horroroso. Todo es una excusa para que un viejo al que su amante más joven abandonó explique, desde su punto de vista, por qué es correcto raptar y violar a una menor, ya que mediante mentiras y engaños descubre que al final ella siempre le quiso y el hijo que tiene de su matrimonio es del violador, porque todo el talento musical del niño es herencia del padre. El que la madre fuera una gran intérprete no tiene nada que ver, claro. Niño que no tiene problema, por cierto, en que ridiculicen a su padre putativo, que su madre se convierta en un pendón desorejado vestida de pavo real (literalmente), o que el que dice ser su padre biológico sea un asesino, violador, y lo rapte también a él para continuar en una escena de grooming rozando lo pedofílico difícil, muy difícil de tragar. Un delirio enfermizo de viejo rencoroso proyectando sus neuras sobre inocentes personajes que no hacía falta maltratar así. Y la música, por Dios. Si al menos fuera el caso de que los números musicales, si cierras los ojos, fueran salvables. Ni eso. 

Mi único lamento al terminar el horror es que el niño no espabile medio milímetro espiritual, deje de parecer un consumidor contumaz de heroína (porque algo tan flojo como la marihuana no justifica el nivel de cuelgue y falta de autoconservación del niño en cuestión), y le pegue un par de tiros a la asesina de su madre maltratada y acosada de nuevo por su stalker, violador y maltratador emocional, y al susodicho. O que lo empuje al mar. Cualquier cosa, pero no ese final edulcorado y totalmente vomitivo sin pies ni cabeza.

A mí me encantan los musicales, en serio. Los amo. Sigo viendo las reposiciones televisivas de Siete novias para siete hermanos y me preocupa cero que sea machista, desfasada, etc. Es fruto de su época y a quien no le guste que no la mire, pero yo disfruto como una enana. Y me encanta Sweeny Todd (musical, no ese horror con Johny Deep haciendo el ridículo), y podría seguir con una larga lista, pero dejémoslo aquí. Hasta los musicales de Bollywood me gustan. Pero esto había sido muy duro, hasta para una incondicional como yo.

Por suerte, ayer recuperé la fe tras tan duro golpe. Y el responsable de ello es Hamilton, disponible en Disney Plus.

Hamilton tiene dos premisas que deberían haberme echado atrás. Primero, el tema. Es una biografía política sobre los ¨padres fundadores¨ de Estados Unidos, en concreto de Alexander Hamilton. Not my coup of tea. Segundo, la forma. El 100% de la obra es musical, y la mayoría de números son de rap. Y no soy precisamente fan del rap, pero extrañamente funciona de maravilla. Con un casting interracial que incluye al doblador del padre de Moana como George Washington y a cantantes de color interpretando entre otros a Lafayette, debería resultar un panfleto infumable sobre la interculturalidad y la grandeza de USA. Y no, funciona porque es espectacular a nivel musical, a nivel de coreografías, a nivel de personajes, a nivel de guión. Es irreverente, ningún personaje (salvo tal vez Eliza) carece de claroscuros, tiene muy claro que las personas históricas en que se basa no eran precisamente infalibles y de hecho, los hace meter la pata, y empatizas. Empiezas con un protagonista insoportable al que todo le sale bien de pelota y un amigo/antagonista al que tienes simpatía, y a lo largo de la segunda parte le dan la vuelta a la tortilla. Y esos tres números musicales con el Rey George, con la mirada en blanco y soltando babas mientras canta desquiciadamente cómo te va a mandar a sus tropas a matar a tu familia y amigos para recordarte que te quiere son increíblemente delirantes, cómicos y terribles a un tiempo. La pobre Angelica y su desgarro inmenso, la insatisfacción de Burr, el cansancio y resignación de Washington, el tránsito del protagonista, las peleas de gallos entre él y sus oponentes políticos. Si las discusiones entre diputados fueran rapeadas, creo que me interesaría más la política, más cuando hay tremendas puñaladas referentes a la falta de moralidad del esclavismo y otras perlas. Y Eliza, atrapada en todo ello, madre, esposa, engañada, desgarrada, desdeñada, pero contando su historia pese a todo.

Escenografía de diez, coreografías complejas y simbólicas tremendas, personajes complejos, un guión sin concesiones y sin pausas, no sé qué más decir. Me invade el amor. De veras, me invade el amor. A veces hasta la propaganda histórica rapeada es redonda. Y en este caso, lo es.

Consejo: no lo veais cansados, a la vuelta del trabajo, porque es tan intensa que agota. Pero si tenéis un ratito, o mejor dicho tres horitas y buena compañía con la que comentar después, es muy recomendable.

Resultado: Love Never Dies KO en cuanto acaba el primer número musical, Hamilton vencedor indiscutible y una de las mejores cosas que he visto este año, así en general.

lunes, febrero 03, 2020

Terramar la película: tópicos y galletas de la suerte

Al estar con una gripe de aquellas épicas, he aprovechado que mis peques estaban en el cole para hacer algo que tenía pendiente por pura fidelidad friki: ver la película de Terramar de dibujos animados del equipo técnico que fuera Estudio Ghibli, que nos ha dado delicias como Porco Rosso, Nausicaa del Valle del Viento, El viaje de Chihiro, El Castillo en el Cielo y otros.

Si algo esperas de cualquier cosa que implique a Ghibli, aunque ya no sea Ghibli concretamente, es excelencia en la animación. El guión puede ser más o menos denso debido a diferencias culturales, como en el caso de la Princesa Mononoke, o incluso incomprensible por mala adaptación, como el Castillo Ambulante, pero la animación tiene siempre una maestría innegable, el diseño de personajes es manido pero amable, y en general empatizas rápido con ellos y con la trama. El ejemplo de El Castillo Ambulante es particularmente ilustrativo: se saltaron a lo grande toda la línea argumental de la novela en la que está basada, que por cierto es excelente, y montaron un batiburrillo de conceptos e imágenes que se sostienen por su potencia, no por su coherencia. A mitad de la película estás preguntándote qué rayos pasa y el porqué, y ese porqué no llega a explicarse jamás; pero merced del buen hacer de los animadores y de la belleza exquisita de diseños, tanto de fondos como de aparatos ciber-punk varios, te da igual todo. Es un viaje sensorial delicioso, y la película te gusta, aunque seas incapaz de explicar qué narices ocurría realmente. A menos que leas el libro, momento en que las infidelidades a la historia se convierten en un facepalm épico, claro.

Partiendo de esta base, y sabiendo como sabía que todos los fans habían encontrado la adaptación aberrante, me puse en plan sofá y manta, té caliente, y me dispuse a ser mecida por las delicias de una peli Ghibli random, con mala adaptación de las fabulosas novelas de Terramar.

Craso error.

Terramar es un despropósito terrible. No sólo carece de coherencia, como la citada El Castillo Ambulante. El ritmo brilla por su ausencia, los personajes están pésimamente animados hasta el punto de parecer dibujados por un crío que imitara el estilo, las frases profundas y las escenas potentes están tan mal hilvanadas que todo se desmorona rápidamente. El guionista intenta adaptar La Costa Más Lejana, pero añade toques argumentales de Tehanu, referencias incomprensibles a La Tumba de Atuán, te incrusta a la fuerza la trama principal de Un Mago de Terramar adaptándola a otro personaje y sin ningún sentido ni resolución robándole todo su interés, y luego le mete gotas de En El Otro Viento, porque sí. El resultado es que algunas frases sencillas pero profundas se convierten en un festival de galletitas chinas de la suerte. Los exquisitos fondos de Ghibli son deliciosos en el primer cuarto de película. Luego, sin motivo alguno, la acción -por llamarla de alguna manera- se traslada a la cabaña de Tenar, y los animadores parecen aburrirse de lo que están haciendo, pasando a una serie de imágenes sosas, aburridas, que le quitan el único placer que proporcionaba la película, las hermosas imágenes de tarjeta postal. El castillo del malo final otro tanto: el diseño no está mal, pero a merced de una paleta de color monótona, aquello se transforma en el festival del tedio. Y podría dedicar páginas enteras a por qué no me gusta el tratamiento de Terrhu, convertida en una niña Ghibli genérica rescatable. Puedo entender que tratar el tema del abuso infantil y la desfiguración de una cría de ocho o diez años no es algo para meter en una película para todos los públicos, pero bien que le ponen un presunto violador por ahí, así que podrían haber dado un paso más y dar el pastel entero. Pero no, te dicen que "sus padres la maltrataban, y la quemaron". Fin. Ni brazo inútil, ni explicación de por qué los dragones la adoptan, ni por qué se llama como se llama... nada.

Capítulo aparte me merece Tenar, a la que en un mundo donde todos van con doble nombre, citan por el suyo real, desvirtuando toda la ambientación. En esa etapa de su vida la llamaban la Araña Blanca, y era una viuda bien considerada por los vecinos. Aquí queda convertida en la bruja del pueblo a la que tienen algo de miedo, pero luego es una inútil total que sólo sabe gruñir a todo el mundo. Y la sutil historia romántica entre ella y Ged queda resumida en un "eres patético, Archimago, enamorado de esa mujer". Sobre explicando cosas innecesarias, y dejando cuatro tramas mal mezcladas sin suficiente tratamiento para volverlas, ya no comprensibles, sino simplemente digeribles.

El remate son los personajes malos random con diseño random Ghibli que sueltan carcajadas villanescas al aire. Innecesarios, molestos, irritantes y tristes hasta decir basta. Y del teórico protagonista ni te interesa lo que le pasa, ni lo entiendes, ni te implica su animación.

Porque esa es la última, los personajes están mal animados. Las expresiones son vacías, los diseños cutres, Tenar no tiene esa apariencia casi albina de una nórdica que leyendo las novelas te imaginas, ni Ged ese aire isleño con la piel oscura. Yo me imaginaría a Ged como poco con rasgos polinesios, y si me apuran negro, y si me lo hubiesen puesto como un africano no me hubiera disgustado. Aquí tiene la piel menos tostada que mis hijos en verano, y dado que han heredado mi constitución pálida, la adaptación es casi insultante. El malote final no está mal del todo, pero como la animación se les va, no acaba de entrar por los ojos, nunca mejor dicho. En la escena final la mala animación hace que las escenas sean deprimentes.

Así que, en resumen, trama incomprensible, mala animación, frases profundas al pedo, personajes mal adaptados, y fondos que sólo son espectaculares al principio. Lo peor, que sólo entiendes lo que está pasando si has leído los libros, y si los has leído lo que ves te duele. No se sostiene por sí mismo, y desde luego por comparación con el original se desmorona cual castillo de cartas.

Al cubo de basura, y a otra cosa.

lunes, enero 11, 2016

HAIL TO THE GOBLIN KING

Muchos fans están en lágrimas, la nueva generación ni ha oído hablar de él. El que fue uno de mis referentes de infancia ha muerto, no sin antes dejar un nuevo disco. Pasó dieciocho meses luchando contra el cáncer y murió rodeado de familiares.

David Bowie, el Rey David, Jareth Rey de los Goblins, Ziggy Stardust, el Duque Blanco, el Camaleón de la música, se nos ha ido tres días después de cumplir los sesenta y nueve años. Dejó atrás la piel y se fue a una tierra tan verde, con una luna de cristal... Espero que Freddie Mercury y Jim Henson le estén esperando para echarse unas risas de nuevo. Sé que mi difunto hermano estará encantado de saludarle, ya que era un gran fan suyo. Es curioso cómo funciona la memoria, pero al recibir la noticia recordé un cassette que me llevaba yo de viaje que era suyo, lleno de canciones de Bowie... En mi cabeza esas canciones están sonando desde que ha comenzado el día y he sabido la noticia.

Mis condolencias a la familia. Yo no conocí a la persona, conocí su arte, y el arte no muere nunca.

Buen viaje, mi Rey. Sigues vivo por siempre en nuestros corazones y en tu música.

jueves, diciembre 19, 2013

RETIRADAS HEROICAS

Don Dorcha, el malo, allá en el 1996 con dignidad y tirantes

Hace ya tiempo que estoy enamorada de un video de Lord of the Dance, el show que creó Michael Flatley por allá por el 1996. Dos años más tarde, se hizo el Feet of Flames que era la versión extendida, con mejores fondos y más teatral, pensado a gran escala, pero personalmente la versión original, que tenía este video, me gustaba más. Y es que el malo, Don Dorcha, aparece aquí con una severidad marcial que en su versión Feet of Flames desaparece para ser substituída por una chulanguería de matón de patio de colegio, y el traje negro con tirantes se convierte en un vistoso disfraz, con capa de papel de plata a lo bocata de mortadela o un casco de pinchos ridículo a lo Hellraiser del todo a un euro.

¿Por qué los malos llevan casco de ciclista? ¿Es que los buenos están en contra de la seguridad vial?

Pero a lo que iba. Yo toda enamorada de Don Dorcha (ORIGINAL), de su severidad y marcialidad, planteándomelo como un malo respetable que hasta me inpiró una de esas mega-sagas de Changeling que quedó injugada por deserción de jugadores. Y entonces encontré el video completo de Lord of the Dance, con el show íntegro. Dejando de lado el tema de lo "digestivo" que pueda ser un video de más de una hora de baile sin diálogos narrando una historia arquetípica de buenos contra malos (a mí me gusta, y no soy la única, pero hace falta predisposición para ello; la primera vez que intenté verlo en casa de una amiga reconozco que no lo acabé de ver), con unas muy puñeteras cámaras lentas que en mi opinión se tendrían que haber ahorrado porque rompen completamente el ritmo de la danza, te permite gozar del show y de la vitalidad de los buenos contra la seca marcialidad de los malos.

Hay puntos que a mi parecer son discutibles, como la "mala" seductora y tal que es la superperra y que está más sola que la una; en mi experiencia, las mujeres perrakahs tienen su corrillo de minibrujas jijijaístas que les dan la razón, al menos hasta que meten la pata a nivel social y pierden su cojín de lameculos/sanguijuelas... Hasta entonces siempre encuentran quienes les rían las gracias. En cambio aquí es una marginada que yo comprendo que tenga ganas de puñetear aunque sólo sea por fastidiar a la rubia "buena" que va con su cohorte de niñas. Y luego está la coherencia del personaje de Don Dorcha, que merece capítulo aparte.

Enfrentamiento: Don Dorcha VS Lord of the Dance, con pequeño espíritu dorado de fondo

Para los que no lo sepan, Michael Flatley, que protagoniza Lord of the Dance haciendo del buenorro jefe, tiene el record mundial de taconeo por minuto. En el show original lo muestran en la escena de la confrontación entre Don Dorcha y el Lord of the Dance. Espoileando un poco (pero no mucho, tranquilos... como ya dije es una historia arquetípica y en realidad os podéis imaginar bastante bien cómo es la acción dramática, que no tiene secreto alguno), la mala traiciona al bueno a Don Dorcha. Y éste hace ejecutar al bueno. ¡Qué drama, qué tragedia, qué escena tan repleta de dramatismo...!

Entonces aparece el personaje raruno, el "pequeño espíritu dorado" (en Feet of Flames sale vestida de joker, cosa que cuadra bastante al personaje si conocéis un poco el tema de cartas del tarot), y revive al LotD en aparición estelar con subida simbólica desde los infiernos (hablemos de la moral del "bueno", ejé) todo sudoroso y descamisado. Y acontece la escena más avergonzante e hilarante del cine épico.

A saber lo que le estaban haciendo en el submundo para que salga tan enfadado. Y semienbolas.

A algunos os sonará aquella bella frase de "luchar con tantos y tan nobles caballeros no es de mi agrado. Me voy, me espera una barca". Como retirada goza de una despedida notablemente glamourosa e ingeniosa. Aquí no se da el caso. Revive el mozo, lleno de justa ira, y los seguidores de Don Dorcha, haciendo gala de su disciplina militar, salen por patitas, dejando al jefe más solo que la una enfrentándose al enemigo casualmente algo rebotado porque lo mataron a traición. D.D., con un par, se queda a pelear con el redivivo. Y ahí viene el número épico en que Michael Flatley demuestra su habilidad como poseedor del record mundial de taconeos.

Don Dorcha entonces se caga. Punto. Sale corriendo de forma antiépica porque el heroe le ha taconeado, así, sin sangre, sin muertes, sin nah. El tipo que acaba de cargarse a sangre fría al LotD sale corriendo por los sagrados tacones de M.F. Aún me estoy riendo.

Sin. Comentarios.

Bueno, sí, uno. Me ha gustado mucho, así en conjunto. Es muy bonito, de veras. Miráoslo.

lunes, septiembre 19, 2011

MITOS Y LEYENDAS: EL CHOTACABRAS

Definitivamente, cuando lees a Lovecraft y a sus amigotes, o incluso al bueno de Stephen King, cuando te da por investigar un poco la fantasía celta y te encuentras una y otra vez referencias a cómo había que cerrar las ventanas del oeste para que no entraran estas aves a llevarse el alma de un moribundo y hacerlo parte de los Sluagh Sí, te dices: joer con el pajarito.

Vamos, todas las aves nocturnas tienen sus mitos y sus cosas. Los buhos han sido los acompañantes de la sabia Atena, desde luego, pero también eran portadores de la muerte y la mala suerte. Si habéis leído un poco de literatura romántica, sabréis que cuando alguien empieza a oír un buho en la noche es que se le vienen encima los problemas. Y no sólo porque fuesen aves depredadoras, ni porque viviesen de noche. El inconsciente colectivo los asocia a cosas realmente feas, de ahí que muchas veces la bruja de turno estuviese con su buho o lechuza (o su gato, sí... incluso su comadreja). Aunque supongo que si no tienes forma de explicar cómo el bicho que tienes delante parece darle vueltas a su cabeza como si fuese un tornillo, es normal que te asuste un poco.

Aparte, reconozcámoslo, los buhos no son criaturas muy amistosas, por mucho que insista la señora Rowling.

Pero a lo que iba: el Chotacabras. Grito inquietante, sí, que resonando en la noche provocaba más de un estremecimiento, y seguramente acabara propiciando (junto al puro y simple viento) leyendas más elaboradas como la de nuestra amiga la Banshee. En persona, es un tanto birrioso de ver. En serio. Es un bicho que te cabe en la mano, aunque gasta unas malas pulgas que son dignas de más de un gato (los animales pequeños y cobardes no siempre salen corriendo, señores... ¡que se lo digan a los gatos y las ratas!).



Me vuelvo a salir del tema. El Chotacabras, criatura fea donde las haya. De hecho, da bastante asquito verlo en movimiento. Parece una extraña mezcla de sapo, serpiente y pajarraco. Tiene un aire de maligna estupidez que le hace parecer el primo malvado del Kakapo. Unido a su chillido inquietante y a su agresividad inesperada, normal que se asociara a malos presagios, etc.

Pero reconozcámoslo: No. Tiene. Glamour.

Nopes.

Viene uno de esos a por mi alma y le doy de pedradas, en serio. ¡A mí que me venga un gato negro si se tercia, o al menos un buho como Dios manda, leñe! Que ya sé que la Cacería Salvaje no tiene dinero para el metro hoy día (los transportes públicos están tan caros...), pero caray. Mínimos.

jueves, abril 07, 2011

Dentro del Laberinto

Estos días, será por la melancolía, me da por revisar algunos de mis clásicos queridos. Entre ellos, sin duda, está David Bowie y su Dentro del Laberinto, que tal vez no sea la película favorita de todo el mundo, pero sí una de las mías.

Recuerdo que mi difunto hermano, habiéndose comprado la banda sonora (en disco de vinilo de toda la vida, con sus ilustraciones en grande), opinó que no valía nada la pena salvo por el tema final, Underground. Un tema que a mí me ha marcado tanto que hasta monté un mundo en base a su título. Reconozco, no obstante, que yo no soy de la opinión de mi hermano, ya que a mí sí me gusta la banda sonora (por ahí tengo el CD, menos imponente, pero que suena bien). Me enamoran sobre todo algunos temas, no todos, desde luego, pero puedo ponerme ese cd veces y veces y nunca me canso de oírlo.

No obstante, lo que me llama la atención ahora mismo son los videos que hizo el propio Bowie respecto a algunas de estas canciones. Estoy hablando del mítico Underground y de As the world goes down. Me resultan tremendamente sugerentes, como si el cantante hubiese intentado dar su propia versión (y un principio y un final alternativos) a la historia. ¿Por qué?

Bueno, veamos los videos primero:

Éste podría muy bien ser el origen de Jareth, el rey de los goblins...
Underground

Y ésta tal vez sea Sarah, pasados los años, pero aún soñando despierta.
As the world falls down

Y entonces me dio por pensar: Jareth es el único que tiene apariencia vagamente humana en la historia, aparte de Sarah. Entre los goblins, es el rey. Quizás en su origen fuese humano, como Sarah, como Toby (el niño al que rapta). Quizás los goblins necesitan a un rey humano... o mejor dicho, a alguien que los sueñe, que les dé substancia.

Una de las cosas más divertidas de la película es ir revisando la habitación de Sarah y encontrar los elementos que luego formarán SU laberinto. El poster de Escher, la maqueta del laberinto, el elfo muy similar a Jareth que hace de reposalibros, la muñeca en su caja de música en la que la propia Sarah se convierte, los peluches que son las distintas criaturas que se encontrará... el laberinto se crea a partir de las fantasías de Sarah, incluso si nos ponemos muy simbolistas podríamos decir que sus propios compañeros son una proyección de cómo ve su estructura familiar: el goblin gruñón, Haggel, pero de buen corazón, que a su manera le ayuda guarda cierto paralelismo con la "malvada" madrastra; un personaje feo y envejecido (a ojos de una niña como Sarah), pero que en el fondo carece de malas intenciones. Ludo, grande, fuerte y no muy listo, bonachón, podría muy bien ser un simil de su padre, del que ella dice "¿No quería hablar conmigo...? Pues no ha tirado la puerta abajo para hacerlo"; no parece tenerle mucho respeto, y sin embargo le quiere... ¿igual que a Ludo? Y Sir Didimus, liante, valiente pero escandaloso, podría ser una forma en la que ella se ve. De hecho, el perro sobre el que cabalga Didimus, Ambrosius, recibe otro de los nombres de Merlín... que es como se llama el perro con el que siempre va Sarah.

¿Por qué puede ser esto importante? Si leemos esta película como un relato sobre la adolescencia, sus terrores y el paso a la edad adulta, Sarah no tiene que llegar al corazón del Laberinto, sino al corazón de su propia psique. Sarah tiene que enfrentarse a Jareth, es decir, a si misma. A su propio egoísmo. Por tanto, en cierto sentido retorcido Jareth tiene razón al echarle en cara a la protagonista el estar "cansado de vivir según lo que tú esperabas de mí".

Pero, mirando estos videos... ¿y si Jareth hubiese sido un ser humano inicialmente? Un cantante sin éxito, al parecer. Alguien que, al revés que Sarah, no sobrepasa sus fantasías, sino se deja atrapar por ellas. Sarah reconoce la necesidad de la fantasía en su vida al final de la película, pero dándole su lugar, sin dejar que ésta la devore: "No tienes poder sobre mí", y al tiempo: "en algunos momentos de mi vida, y sin saber por qué, te necesitaré... os necesito a todos". Jareth no. Jareth ha huído de una realidad que se le ha hecho demasiado dura y se ha dejado arrastrar a su propio laberinto.

Tiene cierta consistencia, entonces, que se queje de que Sarah configure su mundo a su propia medida, ya que ha sido el señor (aburrido, pobre...) del laberinto durante mucho tiempo. Lo que es peor, quiere que Sarah caiga con él, pero una adolescente resulta ser más fuerte, emocionalmente, que el artista frustrado que él fue, que la representación del Ego que es ahora...

¿Y qué queda de Jareth al final? Una lechuza.

O quizás, si atendemos al segundo video, algo más que eso. El video de As the world falls down me resulta tanto o más sugerente que el primero. Allí se muestra a una mujer, que yo interpreto como una Sarah adulta. Una Sarah que vive en un mundo muy real, aburrido, de oficinas. Y sin embargo, sigue soñando con los ojos abiertos. Una Sarah que ha crecido pero nunca ha perdido la fantasía de vista. Una Sarah que mira la fotografía, no de Jareth (con su parafernalia y apariencia de cuento), sino a la imagen original de Bowie... ¿del cantante fracasado de Underground, absorvido por su propia fantasía?

Si es así, ¿qué implica que tenga esa foto, y qué implica el video? El cantante, ahora, parece un fantasma de sí mismo. No tiene más compañía que la del siempre servicial Haggel (que también aparecía en Underground, y que fue quien le guió al Laberinto la primera vez, si hemos de prestar atención al video inicial...). Quizás no sea ya nadie, o nadie pueda recordarle, o... bien, ya lo dice la canción: "the lost and the lonely... that's underground".

Si Sarah encontró esa foto, ¿podría estarse preguntando quién fue realmente Jareth? ¿Pudo existir un Jareth fuera de la fantasía? Y entonces, al quebrar su poder y restituír la fantasía al lugar donde le correspondía en su propia vida, ¿qué le pasó al Jareth comido por sus sueños? Ella les había dado nueva forma, ¿le dejó sin ningún lugar al que volver, o le restituyó (finalmente) a su forma humana?

¿Era Jareth capaz de amar, en su egoísmo? ¿Es un video de esperanza, o un video donde queda claro que no pueden coincidir jamás, salvo dentro de los sueños?

Como he dicho, videos sugerentes. Cada cual es libre de pensar lo que guste, o de decidir que se queda sólo con la película.

Pero a mí me encanta barajar las posibilidades que podrían insinuar estos videos. Quizás porque son muy Jungianos, y me encanta Jung...

jueves, marzo 27, 2008

MADHURI BAILA: Aaja nachle

Y seguimos con el hindi... Mi amadísima Madhuri Dixit bailando. Para esta mujer no pasan los años, oiga. Recuerdo que comentamos una vez con Khiladi la posibilidad de que los hindis hagan tratos con el demonio para no envejecer... Porque si está operada, qué bien se lo han hecho. Nada que ver con la Duquesa de Alba, que la pobre... Mejor no comentar.

Video dedicado a Naga, que está tan enamorada como yo de esta señora. O más.

Ah, agradecimientos a: Khiladi, que nos dio a conocer Bollywood; y a Yatsu la sacerdotisa azul, por este video en concreto.

martes, febrero 19, 2008

Dhoom 2

Fasle... La canción es una porquería, y podía vivir sin esa letra. Pero Hrithik es DIOS bailando, y además sale Aishwarya, la mujer más bella del mundo. Así que... por una vez pongo video hindi, y qué le vamos a hacer. Es que... que bien se mueven los hombres que se mueven bien.

miércoles, enero 30, 2008

El peor día de mi vida

...Sin comentarios. ¿Por qué me siento tan identificada...?

domingo, octubre 21, 2007

FOR PONY!!

Algunos ya conocéis a Richard (Dick), el no-muerto psicópata que comparte protagonismo (a base de burlarse de ellos) con un elfo bondadoso pero cuyos designios se tuercen, una clérigo oportunista y un brutal minotauro en la tira on-line conocida como Looking for group... Para los que no, ésta es una excelente presentación. Dad las gracias a Amon por presentarme tan deleitoso video. Te queremos, Amon.

viernes, junio 08, 2007

THE KILLERS - Mr. BRIGHTSIDE

Definitivamente, me he enamorado de este video. Es como Moulin Rouge, pero con mala uva. Ah, y el vestido de la prosti me encanta, lo mismo que la manera de designarle cliente a manzanazos. Y por una vez... ¡La letra pega!


Gracias a Edith por pasarme el link. Airofiu, petarda.