
Un par de dibujos nuevos, porque hacía un montón que no colgaba ninguno... Uno de ellos es una mujer en apuros (viuda, con un hijo, 35 años en pleno XIX... Vale, de doncella nada, pero como para no tener problemas). Es la protagonista de The Wizard of Music, mi historia en inglés. Es una pobre mujer sin mucha personalidad, ni fortuna, ni belleza... En realidad, dejémoslo en pobre y punto. Me gusta porque no es la protagonista típica, adolescente y ultramonadelamuerte. Al contrario, es una pobre matrona cargada de recelos en una época donde, al cumplir los 30, ya te daban por desahuciada emocionalmente.
Al contrario que otros personajes, la buena de Hellen no lucha contra ese destino... que le resulta bastante cómodo. Y es que cuando has tenido un marido derrochador y ludópata, por guapo que sea, el interés en el sexo contrario no resulta demasiado exhacerbado. A mí me parece mona, qué queréis que os diga. Pero ya se sabe, orgullo de madre. No soy imparcial.
Y la otra no-doncella en apuros... Algunos lectores os acordaréis de Kitty Solo, la chica del cuento en que contaba cómo a su madre la habían asesinado y el trauma consiguiente de la moza. Bien... Pues así ha crecido la moza:

La pobre está ahora con un caso de prometido indeseado, echando de menos a su novio de siempre (un mendigo muerto de hambre, casi literalmente, con una perdición metida en las tripas, que casi le triplica la edad, y con un amor imposible que no, no es ella...). Pero claro, como su prometido es rico, guapo, de perfectos modales y gran éxito social... ¿Cómo explicas que a quien quieres es al pobre, viejo y desgastado, y no muy guapo? De forma que te crean, me refiero.
¡Chicas en apuros, señores y señoras!