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miércoles, mayo 05, 2021

Novela Rosa: cuando algunas autoras se meten en camisas de once varas

 Desde siempre me ha gustado la Novela Rosa, o el género Romántica, como queráis llamarlo. De pequeña me leía las que mi madre había guardado de su juventud, o heredado de mi abuela. Eran básicamente historias de amor que a lo máximo de pornografía que llegaban era a cuatro besos tontos y apasionados, o al matrimonio (era todo muy católico, claro) con sexo entre asteriscos. Romance 100, Sex Ed 0, por decirlo de algún modo.

Os podéis imaginar mi asombro, siendo yo de la generación que creció sin internet, al descubrir a mis quince por dónde tiraba la Romántica actual. O a los veinte, al encontrarme repentinamente con el Universo de las Fanfics y el porno más tórrido jamás escrito, muchas veces gay. En el mundo de las Fanfics aprendes mucho, desde qué significa Lemon (hace poco lo tuve que explicar en mi trabajo y resultó muy divertido), hasta términos básicos como BDSM, Angst, MPreg, WiP y demás. Pasé de novelas francamente conservadoras (chico conoce chica, se gustan o no, se alteran hormonas, hay montones de sexo heterosexual y al final matrimonio y niños) al alegre (jaja, chiste) mundo del Todo-Vale. Harry Potter y Gundam fueron mis pozos de perversión favoritos durante bastante tiempo, y me lo pasé en grande. 

Aunque hay auténtica basura en el mundo de los Fanfics y eso es indiscutible, también hay obras maestras que le dan mil vueltas al original. Y debo decir que la cantidad y variedad (gratuíta, además, el sueño de cualquier lector compulsivo) de material que hay es bastante más interesante en algunos puntos que la de la tradicional Romántica, que no suele salir del esquema de "chico encuentra chica". Más aún cuando algunas novelas teóricamente buenas, de autoras reconocidas y publicadas por editoriales serias, se convierten inopinadamente en panfletos machistas. 

Y aquí llego al punto que me interesa. Me gustaría precisar que no tengo ningún inconveniente en que me vendan familia tradicional e hijos. Para nada. Vengo de una familia tradicional, y tengo una propia, imagináos. Por tanto que me cuenten historias de amor heterosexual con final de matrimonio e hijos no me genera ninguna angustia vital. Me parece bien, sé a lo que voy. Lo que sí me molesta es cuando dentro de ese dulce envoltorio barato de romance precocinado me comienzan a colar abuso sexual romantizado, sobre todo cuando viene con la excusa de "es que es Romántica Histórica y estas cosas pasaban". Ahí es cuando me erizo y digo "para el carro...".

Me explico: yo tenía poco más que dieciséis o dieciocho años cuando me compré una novela rosa histórica tórrida llamada La Gitana (Gipsy Lady), 1977, Shirlee Busbee. Entre otras becerradas, el protagonista masculino viola a la protagonista. Tal cual, sin excusas, la viola en una escena explícita en la que él, noble inglés, abusa sexualmente de ella por creerla gitana, plebeya y sexualmente activa. Descubre que es virgen durante la penetración y le pide disculpas (al parecer, si no lo hubiera sido, la violación sería un acto comprensible y moralmente correcto) y continúa violándola. 

En una novela ROMANTICA.

No puedo explicar el shock que me representó leer esta escena ni la indignación que me provocó. El protagonista es un ser amoral, un violador, un tipo que abusa de la indefensión social de una clase menos protegida y te lo intentan vender como héroe romántico, intentan que empatices con él. A todo esto, la escritora es mujer e intenta que compres la idea de que vivir con semejante abyecto personaje, que casarse y convivir con un violador es un final feliz. A la que pude me deshice de este material. Yo era joven, pero no me apetecía leer panfletos pro-violación. Soy así de rarita. 

Una pequeña nota que me gustaría añadir es que no era la primera vez que me colaban una violación en una novela romántica. En El Hombre que Amó Demasiado, de Patricia Montés, hay una trama que bien podría haber pertenido a una película de terror psicológico: una joven en plena depresión acepta casarse con un señor que le parece majo y esas cosas. La noche de bodas se da cuenta de que ha cometido un error terrible, se echa atrás y le pide a él que pidan la anulación ya que no han consumado el matrimonio, así que él decide que ella se queda sí o sí y la viola (entre asteriscos, que era otra época y no les iba el porno explícito para chicas). A partir de allí ella se encuentra en un aislamiento casi total, con la única compañía de la familia de criados de él, y se produce una lenta transición (síndrome de Estocolmo mediante, supongo) hasta el final feliz en que ella le perdona todo y son un matrimonio completo y satisfecho.

Terrorífico.

Valga decir que la mayoría de autores y ejemplares de novela Romántica no son así. Autoras como Nora Roberts pueden ser muy sureñas y ponerte al amigo gay negro que siempre muere para que los protagonistas blancos heterosexuales sigan con su trama, pero el Fridging (habitualmente practicado en mujeres) me altera un poco menos que la defensa de la agresión sexual, aunque también sea un prejuicio notorio. Pero la buena de Nora y sus "yo tengo un amigo gay"es bastante más inofensiva comparada con otro ejemplo de "esto es histórico, voy a venderte un panfleto pro-abuso en nombre del amor"que me acabo de encontrar.

Pongámonos en contexto. Llevo cosa de un mes tratando de escribir mi propio ejemplar de Romántica, con resultado irregular por motivos de tiempo y familia. Mis personajes son un poco particulares, mi vena Monsterfucker ha decidido adueñarse de la trama, y desde luego no puedo acusarme a mí misma de haber escrito una historia conservadora y heterosexual. Tampoco exactamente LGTB, ojo, sólo un poco rarita, igual que yo.

Para inspirarme a escribir las escenas de sexo tórrido y no quedar como una imbécil tras declarar a varias amistades y familiares "todo el mundo es capaz de escribir porno", me puse a leer, por supuesto. Después de tirar un poco de la maravillosa Grace Draven, que escribe Fantasy con Romántica de una forma perturbadoramente bella, con personajes atípicos, fuertes y bien definidos que hacen una delicia su slow cooking de las relaciones, decidí optar por otra autora que también me gustó: Laura Lee Guhrke.

Esta última señora tiene en su haber una obra que considero maestra de la Romántica: Y entonces él la besó. Resumiendo mucho, tenemos una protagonista de treinta, su contrapartida masculina de treinta y cinco, y ella es su secretaria. Un día por una serie de eventos que no voy a explicar, se da cuenta de que su jefe no la valora en absoluto. Sucede una escena que le parte a una el corazón (tiene que ver con una tienda y un abanico, y hasta aquí puedo leer) y que la decide dejarlo todo y dedicarse a su vocación, escribir. A partir de allí empieza toda una pelea interna de la protagonista para definir en su vida qué diablos es "ser buena chica", y que culmina en la inmensa frase "quiero mi primavera". El libro entero, de unas doscientas páginas si llega, es una delicia. Un viaje de autoconocimiento, una exploración del placer personal contra la normativa del siglo XIX, la rebelión del yo sensual contra la rigidez de las formas y el qué dirán, y me hace llorar cada vez que la leo. 

Como se puede deducir, nada en esta novela me había preparado para The Marriage Bed, tercera novela de su ciclo de cuatro Guilty Series. La primera es floja, la segunda tiene sus momentos, y en todo momento la autora deja claro su gusto por un prototipo masculino de hombre del XIX centradísimo en juergas, obsesiones particulares, y mujeres en general (en su mayoría cortesanas, porque así evitan el tema emocional para ir directos a lo carnal, claro). La serie tiene sus más y sus menos, pero su tercera entrega no tiene desperdicio.

Empezamos con un señor noble inglés que al morir su padre se encuentra en situación ruinosa y cubierto de deudas, entre ellas con las susodichas cortesanas. En vez de vender propiedades o buscar forma de crear negocios, o incluso trabajar (algunos nobles lo hicieron, por muy bonito que quede el tópico del noble que antes muere de hambre que mancharse sus blancas manos, y no lo digo yo, lo dice la Historia), tira por lo fácil y se busca esposa rica. Esto me genera ya un cierto desagrado por el personaje, que es un prendas y un puto vago, más comparado con las mozas de las novelas previas que, abocadas a la ruina y la miseria más absoluta, se buscan trabajos de horarios inhumanos para salir adelante, pero claro, él es un hombre. No obstante, por ahora aún es un argumento que, aunque algo molesto, resulta aceptable por lo manido. Sigamos.

Encuentra moza, claro está, la seduce, le miente diciendo lo muy enamorado que está de ella, y se casa con ella aunque la familia esté en contra. La moza tiene diecisiete años, él veinticinco, y tienen sexo tórrido que se recuerda con mucha añoranza a lo largo de las páginas. Podría ponerme a hablar de Grooming, de materialismo, de oportunismo y hasta de pedofilia llegado este punto, y seguro que alguien salta con lo de "pero es que en su época...". Ajá. Pero es que recordemos que no estamos leyendo un libro de Historia. La Romántica Histórica es a la Historia real lo que el fanfic escrito por una chica de dieciséis años, lleno de MarySues y escenas absurdas de romance forzado, a una buena novela. Sé de abusos sexuales que abarcan desde la Antigüedad, de esclavismo y hasta de bellísimos poemas erótico festivos dedicados a niñas de seis años. De la Edad Media y los matrimonios de jovencitas de trece años con viejos tampoco vamos escasos. También podemos ponernos a hablar de porno infantil en la actualidad sin ir tan lejos en el tiempo, pero imagínate que cuando cojo el género Romántico no es lo que me apetece leer. Y aunque está muy bien dedicar tiempo al arte y ensayo, a la cultura real, a la denuncia social, y hasta a la literatura del Holocausto si te apetece (y a veces lo hace, lo juro), no tengo por qué tragar con Lolita de Nabokov si yo venía buscando Heidi. O porno para adultos, qué más da.

Pero prosigamos: el tipejo, que ya ha pasado de caerme mal a darme asco, paga a su cortesana con la dote de su recién estrenada y flamante esposa menor. Ella lo descubre, en parte gracias a que el mozo es tan discreto que todo Londres se entera y comenta delante de la pobre moza, y le arma un pitote a su querido esposo. El argumento de él arrasa en escala de convicción: desde que se casó con la nena, ya no se va de putas, que ya va comido de casa y para qué pagar fuera. Un modelo de virtud incomprendida, el pobre. Su señora, que recordemos que tiene diecisiete años, le cierra la puerta del dormitorio (básicamente negándole sus derechos al tálamo nupcial) y le manda a freír espárragos algo enfadada. Él, que es el adulto de la relación, que sabe perfectamente que ella tiene razón al acusarle de mentirle, de fingirse enamorado, y de ligársela por el vil metal, se encoge de hombros filosóficamente, la trata de histérica y exagerada, y le da un mes para que se le pase.

Ojo, la incomprensiva y rígida es ella, ¿eh?

Como él es tan buena persona que no va a forzarla aunque está en su derecho (históricamente cierto, y un tema en el que insisten bastante para demostrar lo majo que es él en el fondo, buah, buah, que bueno es que no la viola), decide que como no puede tener el pito quieto, que eso es muy duro, se va a echar amantes hasta debajo de las piedras. Dichas mozas se las encuentra la legal en distintos eventos públicos, porque eso de la discreción ya ha quedado claro que no va con el tiarrón sensual, y básicamente consigue que la humillen su colección de alegres escarceos. Pública, reconocida y constantemente, ya que se mueven en los mismos círculos sociales. Y la culpa es de ella, por negarse a encamarse con él, la muy frígida.

Resumiendo: Grooming, desvergüenza e incapacidad de reconocer sus errores o de ser más maduro que una adolescente a la que él había seducido pero a la que no hace mínimo esfuerzo de reconquistar cuando sabe que está perdidamente enamorada de él, humillación ante las amistades porque él "es un hombre" y eso de ser castos no va con la etiqueta de machote, todo ello durante varios años, que son entre siete y nueve dependiendo de en qué punto leas de la novela, no sé si la autora misma estaba harta del tema y se despistaba también. Será que yo tengo muy buena opinión de los hombres en general y de mis amistades masculinas y familiares en particular, pero esta descripción no sólo me rebota por lo que implica hacia la chica, sino porque da un retrato de los hombres como bestias insaciables que si no la meten en remojo no pueden ni dormir, no sea que les dé una migraña o se les caiga el pene, supongo. 

Mi cabreo iba subiendo exponencialmente, pero entonces viene la guinda: por hermoso McGuffin, él descubre que tiene que tener herederos, y en vez de decidirse por adoptar va a por su mujer, a recordarle "sus deberes", a amenazarla ley en mano con escarnio público y pérdida de lo único que le queda a la pobre que es su vida social y su buena reputación, y procede al más vergonzoso acoso sexual que haya leído jamás, porque "eres mi esposa" y es lo que toca. 

Ahora estoy oyendo de nuevo a los que dirían "pero históricamente hablando es propio de su época y fiel a las leyes del momento". Sí, señores, también es propio del Imperio Romano la violación sistemática de esclavos prepúberes y no veo por qué alguien tiene que regodearse en el tema si no toca, aún en el caso que tenga que hablar de ello si trata un estudio serio sobre esa época y sus costumbres. Siguiendo con la corrección histórica, imaginaos lo que habrían cambiado las películas de Los Diez Mandamientos o El Príncipe de Egipto con una explicación detallada de niños lactantes muertos por sobredosis de opio, que es lo que les daban si lloraban mucho. O Ben Hur, Gladiator o Espartaco si hubiesen hablado de letrinas públicas con ratas en su interior y de tratar heridas con escrementos de cabra. ¿Histórico? Sí. ¿Necesario? Muy cuestionable. 

Y este tipo amoral, mentiroso, pedófilo, groomer, aprovechado, putero, acosador y abusivo, sin ningún escrúpulo a la hora de humillar a su pobre señora, es el protagonista masculino con el que debo empatizar. Porque es históricamente correcto.

Y a mí se me ocurre que históricamente correcto es también el sufragismo, el asesinato y el lesbianismo. Existen. Existieron. ¿Por qué la pánfila de la protagonista, que te insisten en que es mujer de carácter y lo demuestra discutiendo sin cesar con el crápula de su marido, no mata al tipo discretamente con veneno? La medicina no era gran cosa, ni la investigación policial. Y tiene familiares poderosos, seguramente se habría salido con la suya. ¿Por qué no se pone a quemar corsés y a luchar por sus derechos, que repetidamente le echa en cara su marido que no tiene por ser mujer? Ya había pasado la Revolución Francesa, ya había pasado Mary Wollstonecraft, Mary Shelley, y otras muchas. ¿Por qué no se fuga a Europa y se encama con su secretaria, que es un encanto y parece requetemona, al menos en las cuatro páginas si es que llega que le dedica al personaje? Ah, no, perdón, que no hablamos de Historia, hablamos de Romántica y lo importante es el Amor. El Amor heterosexual (gracias, Teloresumoasínomás).

Y ahí es donde se le ven las orejas al lobo, porque sí, el tío es un gilipollas amoral muy de su época, pero en cambio la autora decide ignorar cualquier atisbo de realidad histórica que pudiera aportar algún punto de apoyo a la acosada protagonista. Porque seamos históricos, pero no nos pasemos, no sea que la realidad sea más compleja y no nos guste, o que nos guste menos que lo que intentamos vender: Que una mujer debe perdonárselo todo a su marido, agachar la cabeza, follar mucho y tener hijos. Y eso es un final feliz.

Llegados a este punto tuve que parar, agarrar algunos ensayos de la buena de Rebecca Solnit y darme un buen baño de crítica social feminista para refrescarme las ideas (aunque podría haber tirado por Señoras que se empotraron hace mucho, de Cristina Domenech, que también es divertido). Era eso o vomitar. Porque ciertas moralinas son demasiado transparentes, demasiado manipuladoras, y no cuelan. 

Dicho esto, me sigue encantando Y entonces él la besó. Creo que fingiré que la buena de Laura no ha escrito nada más y así seré más feliz. Espero encontrar pronto otra escritora Romántica que llene el hueco y me inspire para el porno, porque creo que mi base de datos de Fanfics guarras decentes se borró en algún momento entre ordenador y ordenador.

Sic tansit Gloria Mundi!

jueves, agosto 10, 2006

SOLA, SOLA, AY DE MÍ, SOOOLAAAA...

El ambiente de estos días en dos casas (en la mía no pita internet, así que subo a la de mi hermano, aprovechando que me dejaron las llaves para regar) me reinstauran en mi tradición de eremita voluntaria. De fondo, las bandas sonoras de Monster (el ending es encantadoramente deprimente) y Silent Hill, todos los juegos y la película. La mayoría de temas de la banda sonora de la película son remixes, pero suenan bien, y para dar ambiente se agradecen. Os la recomiendo si tenéis un rato: yo he ido dos veces a verla y no me ha molestado (la segunda de acompañante para alguien que, si no, no tenía con quien verla), sólo digo eso... Además, a la poli le quedan estupendamente los pantalones de cuero. Aunque los fans de Lisa Garland, la sexy enfermera, a lo mejor la echan de menos: queda como personaje anecdótico. Si sois puristas, a lo mejor os molesta la adaptación. Yo que no he jugado a la serie salí satisfecha del cine.

mi actual fondo de pantalla
Lecturas: Soy Leyenda, acabado y muy recomendable, El Horla, releído por duodécima vez y buscándole los tres pies al gato, Vampirismo, de Hoffmann, en que la pobre Aurelia me recuerda muchísimo a la Amina de Las mil y una noches, y Les històries naturals, de Perucho. Un poco tostón a ratos, pero una vez te metes es muy recomendable, tanto por la ironía que gasta en sus inesperados puntos de humor, como por la forma en que mezcla su incuestionable cultura con el relato fantástico. Da la impresión de que no se toma demasiado en serio, ni siquiera cuando te entierra en citas, cosa que se agradece. Y doscientas páginas se pueden leer, la verdad. Como detalle curioso, su vampiro está más basado en los vampiros cinematográficos de la Hammer que en los literarios.

Mar melancólica
Hacía tiempo que no colgaba dibujos, y éste lo tenía por ahí muerto de risa. Me gusta bastante. Es algo "blue", pero al mismo tiempo reposado. Me he dado cuenta de que apenas tengo dibujos de Mar Damsel acabados. Debería ponerme un día de estos a terminar alguno... Cuando me quite de encima algo más de la tesina. De momento sólo me salen para desestresar absurdos cuentos sobre resacas, cucarachas y frigoríficos tremebundos. Será la soledad que afecta mi cordura... Que bien se vive sin nadie alrededor.

Me empiezo a plantear si estoy hecha para la vida social...

viernes, junio 30, 2006

TERROR EN EL TÚNEL

Another beautiful story of stress, books, trains and other forms of incompetence

Cuando fui a por el tren, pensé: si llego tarde, culpa mía. Hacía demasiado calor para correr cuesta abajo como suelo hacer, iba cargada de libros, pocas ganas de hacer sprints suicidas, además del acostumbrado gatillazo internauta que te impide consultar los horarios on-line cuando más lo necesitas. Cuando las piernas se te han derretido, es complejo utilizarlas. Así que me arrastré por la sombra intentando llegar a buen puerto. Al entrar en la estación fui a mirar horarios, confirmando que, como no, acababa de perder un tren. Mensaje, "llego tarde unos 5 minutos", miré a ver cuando salía el siguiente, perfecto, espera de 10 minutos y salía de mi estación. Así que fui en busca del andén en el que tenía que estar, vi el letrero luminoso que se correspondía con lo que debía, me senté y hala, a esperar que RENFE se comportase. Soñar es bonito, oiga.

El tren salió 10 minutos tarde, me empecé a preocupar, pero nada, relax, saqué la carpeta para leer, escribir y entretenerme. Como viajera experimentada de trayectos largos, siempre llevo mp3 (para eludir pesados), novela (por si tengo que adelantar lecturas del doctorado) y carpeta (por si ataca la inspiración). En este caso fue lo último. Estaba en plena descripción de escena de batalle gore, sangrienta y no apta para sensibles, cuando oigo: próxima estación, Rubí. Huston, tenemos un problema...

Efectivamente, me había equivocado de tren. O mejor dicho, me habían dado el cambiazo. Así que llamada a la pobre moza con la que había quedado: llegaré media hora tarde, disculpa.

Cuando llegué a Barcelona, efectivamente con media hora de retraso, fui volando a coger el metro. Por una vez lo pillé sin que se me escapase en las narices, y ya me las prometía yo muy felices cuando... Se para. En medio del túnel. El aire acondicionado se detiene. Las ventanas son de esas herméticas para que los niños no asomen y mueran decapitados, así que no se pueden abrir. Ni las puertas.

Con resignación, llamé a la paciente amiga: "Se ha parado el metro, llevo diez minutos, si ves que no llego es que he muerto de asfixia". Debería haber añadido: te lego todos mis cómics y juegos de rol, a ver si así conseguía que me mirasen peor. Una señora delante mío no podía contener la risa. Así que nada, a esperar. Resumiendo, tres paradas de metro, trayecto de 5 minutos, en 30. Impresionante.

Comimos, fuimos a recoger unos encargos, bajamos a la biblioteca. Nuevo episodio de Otros Límites. La bibliotecaria, tras informarme de que sí, que habían llegado mis fotocopias, se pone a ordenar el bolso delante mío... Total, para qué quedar bien, si ya he pagado mi matrícula, a ella no le pagan por trabajar si no por fingir que está ocupada. Se harta de tenerme delante con tal cara de sorpresa que no me llegaba ni la indignación (el problema de mi mala uva es que siempre aparece con un ligero lag), me tiende mis artículos (con las famosas páginas desaparecidas, me volvieron a fotocopiar todo entero, pero que los ecologistas no se alarmen, las páginas repetidas serán reutilizadas como material de dibujo) y me pregunta: "¿Pagas o tienes vale del departamento?".

Silencio y estupor por mi parte.

Tras encargar cuatro artículos al módico precio de 5 euros cada uno, me entero que hay forma de conseguirlos sin pagar.

A todo esto, y ya puestos, fui a reclamar el famoso libro de crítica literaria feminista, que no es lo que más me apetece leer, reconozcámoslo, y me dicen que lo habían devuelto. "Como no pasaste a recogerlo..." Nuevo gesto de estupor por mi parte. "Es que me dijeron que me avisarían y no me han avisado". La chica: "Ah, esto es que te llamarían y comunicarías, o que se olvidaron de llamarte... Un fallo, vamos".

Ajam. Fallo que me obliga a esperar cuatro días de nuevo hasta conseguir el dichoso libro, que pido a la biblioteca porque me da asco comprarlo, básicamente. Creo que en aquellos instantes mi rostro debía ser todo un poema épico a la altura de las grandes epopeyas romanas y griegas. La Iliada, a mi lado, para maricas. Eso también, claro, porque temas de griegos ya se sabe. Pero todos me habéis entendido.

Salí de allí con un bajón en mis niveles de felicidad que tuve que recuperar a base de horchata, pero creo que no fue del todo efectiva. Las personas con las que hablé después me oyeron despotricar largamente. Cosas que pasan.

Un mal día lo tiene cualquiera. La prueba: últimamente para mí es todos los días. Tanto gilipollas y tan pocas balas...

sábado, junio 10, 2006

DESASTRES NATURALES


Estaba corrigiendo la última novela de mi madre, que trata del desastre de Mount-Pelée en el 1902. A principios de siglo XX la postura de exagerada seguridad del hombre frente a la naturaleza parece ser de rigor, y causante de tantas y tantas muertes. Titanic, Pelee... En realidad, recuerdan bastante, y de forma un tanto patética, a las tragedias griegas y su gran defecto, castigado siempre por los dioses: el Hybris, el exceso. Exceso de orgullo, exceso de confianza, exceso de amor, incluso exceso de virtud...


En el caso del hundimiento del Titanic, la famosa película A night to remember, de la que la sobrevalorada Titanic tanto y tan claramente bebió, nos muestra como todos van repitiendo ese célebre "este barco no puede hundirse". Con el Mount Pelée pasó más o menos lo mismo, los más confiados eran los coloniales que llevaban toda la vida lidiando con el volcán y que consideraban que reaccionar huyendo era exagerado... Hasta que llegó la nube ardiente y nada dejó de todos ellos.


Continuamente la gente pasa por alto lo evidente y prefiere ignorar el desastre; afortunadamente, la mayoría de los casos resultan en pequeños incidentes. No todo han de ser campos de concentración nazis, terremotos, Prestige, Chernovil.


Me pregunto cuantas cosas pasamos por alto porque nos es más cómodo ignorarlas y seguir nuestro camino. En el caso del Mount Pelée tuvieron tanto peso unos votos y el futuro político de una isla, a cambio de tantas y tantas vidas... ¿Pero cuantas cosas del presente inmediato ignoramos y aparecerán luego para apuñalarnos por la espalda?


A veces las cosas más nímias son el aviso del desastre más grande. Después de ocurrido es fácil lamentarse y ver el esquema...

(NOTA: Imágenes sacadas de DespairInc)

sábado, abril 22, 2006

W: VALIUM en VENA

Mi natural despistado es continua fuente de entretenimiento para los demás. Me largo a dormir a casa de una amiga en otra ciudad y cuando me invitan a comer al día siguiente, simplemente digo: Vale, genial, espera que aviso a mi madre.

Suerte que soy una persona responsable y aviso. Porque tal y como iba exponiendo mis planes, mi madre sencillamente contestó: ¿Recuerdas que hoy es la lectura de premios?

Ops.

Qué divertida dosis de adrenalina es aquella que no puedes descargar mediante acción física. Hala, a comer y al autobús. Al tren. A correr con demasiada ropa, ha subido la temperatura, infierno, condenación y jerseys de lana, como diría el Sr.Alpargata, gato del Averno y Tirano en ciernes.

Llego, me cambio en tiempo record y hala, para la lectura. Me enganchan por banda y me quieren entrevistar, es que se lo hacemos a todos los ganadores, ¿sabe? Cielos. Mi timidez decidió hacer su reaparición al galope. No podía estar relajada ni con tortilla de valium. Y más tarde la lectura con público. Tenía tales nervios que temí que me saliera:

"Mi amado es para mí y yo para él.
Ponme como un sello en tu brazo, como un sello en tu corazón.
Porque el amor es fuerte como la muerte; la pasión, inexorable como el abismo.
Sus flechas son flechas de fuego.
Las grandes aguas no pueden apagar el amor, ni los ríos arrastrarlo.
Palabra de Dios".


¿Y qué queréis que os diga? Las únicas lecturas para gran público que he hecho fueron en las dos bodas de mis hermanos. Al final, te sabes ese fragmento del Cantar de los Cantares de memoria, de tanto que lo practicas para que no te falle la entonación.

Por suerte en el momento estaba tan absolutamente intimidada por la situación que lo único que pude hacer fue sumergirme en el texto. Junto con la ganadora del premio a novela (el mío era cuento) y mi madre, creo que fuimos las únicas que le dimos un poco de entonación a lo que leíamos, no como el resto que parecía que leyesen "Mi Primera Cartilla". Nota aparte merece una de las ganadoras de categoría juvenil, que se dedicó a charlar con sus compañeros durante las lecturas de los otros. Que yo entiendo que tanto entusiasmo recitativo produzca un punto de sopor, pero ponerse a hablar me pareció que demostraba exactamente su grado de educación. A buen entendedor...

Al terminar hubo un "pica-pica", léase traemos cuatro cosas de la pastelería de al lado e hinchaos como cerdos. Valga decir que no probé bocado. Estaba aún con los nervios a flor de piel, no sabía con quién hablar y me moría mucho. Del horror me rescataron los otros ganadores, que por lo visto no padecen mi timidez patológica. Menos mal.

Acabé el evento charlando sobre Conan y Kurosawa en un rincón con un encantador caballero, cinéfilo y diría que levemente viejovérdico, pero en el buen sentido. Me regaló espontáneamente una rosa, lo cual a mi alma romántica y chapada a la antigua le sirvió como un bálsamo contra toda aquella situación estresante. Ya estaba temiendo salir de allí con los brazos en alto y chillando como una loca. Que nervios, oiga...

Ahora tengo dos rosas en el salón de casa y una libreta regalo para todos los premiados. Van y me regalan una de esas con el formato que yo siempre busco y adquiero: pequeña tamaño bolso, ligera y con las hojas en blanco. El paraíso.

Y esto es todo, amigos. Esta mañana me he llevado la alegría de ver que salía en la prensa como premiada. Si mi espalda no hiciese de las suyas, daría botes por la casa.

Les amo.

miércoles, abril 19, 2006

A BIT OF FLUFF

Creo que estoy dando pie a demasiada violencia. La primavera es dura, la astenia y las alergias atacan en la que es sin lugar a dudas mi estación más odiada. Los ánimos oscilan entre mi lado saca-el-látigo-las-botas-de-tacón-y-sed-mis-esclavos a la más pura lasitud, con intervalos azucarados dignos de una adolescente sin miedo alguno a la más aguda diabetes emocional.

En mi vida ficticia asoma mi lado más masculino y dominante, para deleite de algunas y sorpresa propia, mientras que mi casa se llena de ropa extraña (me he comprado unas bambas rosa... ¡Yo siempre había odiado ese color! ¿Qué le pasa a mi psique?) y peluches.

El último fue un amor a primera vista. Mi madre sugirió que lo llamase Warnic, como el protagonista "con corazón de peluche" (como lo definió una de mis cuñadas) de la novela de mi abuela, pero yo opté sin ninguna sutileza por Aioria. Dos terrones, por favor. Ved a mi dulce conejito...



Haciendo de Neo es completamente irresistible, ¿no os parece? Lo mejor de todo es lo blando y suavecito que resulta. Pura regresión infantil, como cuando tiro virtualmente de la manga de Ironnick el mago para pedirle cuentos. Ninguno me ha impresionado y sorprendido tanto como el de los calcetines Azul y Rojo, pero seguiremos intentándolo. Nyahahaha.

viernes, abril 07, 2006

¡SIELO SANTO!

Bueno, podéis echarme a los perros. Me dejo. He batido un record en perrería con mi blog, con todo este tiempo sin añadir nada.

Ciertamente. ¿Y?

Quiero decir, mi vida sigue como siempre. O no. No tengo trabajo, ni novio, ni vida en estos momentos. Me he adherido al ordenador, a los libros, al roleo intensivo. Por fin (al fin) me he puesto con mi doctorado, para descubrir la encantadoramente freudiana estructura de la Biblioteca de la Universidad, donde puedes hacer cualquier cosa siempre que YA sepas como hacerla. Si no, para que te den una respuesta simple y rápida te puedes volver loco.

Ejemplo: Oh, cielos, no me deja consultar documentos. Bien, vayamos a la biblioteca... ¿Uhm? Vaya, si había un teléfono de contacto... Que curioso que un 95% de las ocasiones esté comunicando. Cosas veredes, Sancho... Vamos a la biblioteca (qué remedio), te tiras una hora aburrida sin poder acceder a nada porque todo el mundo está chateando, te vas a hablar con los encargados y sales mosca perdida, llámanos por cualquier pregunta, muy bien gracias, hasta luego. Llamas cuando después de media hora peleando con la página de la universidad no consigues ni encontrarte el trasero buscando con las dos manos. Ajá, así que había que dar ESTA clave... Y yo me tenía que enterar por obra del Espíritu Santo, que últimamente anda en huelga, me han dicho...

Vamos allá. Se acabó, he apuntado los nombres de todos los artículos que necesito, las revistas en las que están, etc. Llego, pregunto... Pues mira, hay un servicio de fotocopias gratuitas para doctorados... Ahí va la hostia. ¿Y cómo entro? Aquí, este numerito, ¿ves? Pues sí, veo, veo... Voy a entrar y el ordenador de allí me dice que haga la bicicleta, que él irá haciendo el avión... A protestar otra vez. Pues que no estaba en la base de datos... Depués de años inscrita en el doctorado, NO ESTOY EN LA BASE DE DATOS. La coña.

Me miran, digo que si hace falta saco la hoja de la matrícula (debí decirlo con mucha convicción porque NO me la pidieron...), me cogen el carnet, me activan. Chachi, vamos a aprovecharnos de ese sistema que me han dicho... No pita.

"Ah, es que lo activamos ahora pero no es efectivo hasta mañana"... Y no me podían ahorrar el ridículo de ver como la pantalla me saca la lengua con sorna. Fascinante.

Hoy, desde casa, he encargado fotocopias como para empapelarme la habitación, he descubierto cómo consultar los malditos documentos habilitando desde aquí mi ordenador y hasta he encontrado el nombre del maldito artículo que me recomendó mi director de tesis. Aleluya. Y seguro que en la base de datos de la universidad ni aparece.

Sí, estoy de mal humor. ¿Os extraña?

lunes, febrero 14, 2005

NIÑAS, AL ESCENARIO

Bueno... Esto no me ha pasado hoy, que ha sido un asqueroso lunes junto con un horrible San Valentín (parece que los días de los enamorados y demases me tienen tirria, siempre acabo recibiendo por todos lados por esas fechas). Pero bueno, ahí queda eso...

Éste sábado he vuelto a actuar. Después de una semana sencillamente esquizoide, tanto en casa como en el trabajo, el domingo fue de relax. Me explico: este fin de semana tenía que bailar en un acto público otra vez (para los que no lo sepáis ya, hago Danza del Vientre), así que la semana estubo cargada de ensayos. Entre el cansancio y las agujetas, y el pequeño detalle de que uno de mis compañeros estaba de baja, con lo que me tocó apechugar con un montón de faena extra (y horas extras), he tenido una de las semanas más agotadoras de mi vida. Ah, sí, se me olvidaba mencionar que me niego rotundamente a volver a mirar mi cartilla de ahorros. Lo hice el jueves. Hasta que cobre, prefiero ahorrarme el disgusto.

Pero bueno, el sábado, como ya he dicho, tocó actuar. Yay. Los que alguna vez hayáis sido parte de un espectáculo conoceréis la sensación: hasta el último minuto tensión, nervios, te equivocas de forma tonta, te olvidas de pasos, no paras de oír broncas y cambios de planes de última hora, falta tal grupo, tenéis que avanzar más, esas filas no pueden ser así... Y luego sales al escenario, la música suena. Los focos te impiden ver al público y todo se disuelve a tu alrededor en un prisma de puro movimiento fluido y relajado. El mundo se desvanece y lo único que queda eres tú y la música, que guía cada uno de tus movimientos con una gracia que creías no tener. Es algo maravilloso.

Salí de allí con la sonrisa más grande del mundo en la cara, satisfecha como hacía tiempo que no me sentía, los aplausos resonando en los oídos.

Hoy estoy muerta. Las agujetas todavía me duran, y tengo un cansancio y una de sueño acumulado que me parece que me arrastraré cual vulgar babosa durante el resto de la semana. Pero valió la pena.

Creo.

sábado, julio 31, 2004

DONDE HABITA EL OLVIDO

Hola otra vez.

Me he pasado una buena temporada absorta en mi pequeña vida, esa que no puedo llamar privada, excepto de eventos. Trabajo, trabajo, y más trabajo. Con este ritmo infernal, la gente se me enfada porque "paso de ellos", cuando la verdad es que ya apenas veo a nadie. Ni amigos, ni nada. De hecho, estoy segura de que veo más a mi jefe que a mi novio. A él le pasa igual. De nuevo, las maravillas de la independencia.

Y aquí me tenéis, aguantando el calor y ansiando vacaciones, que vamos a aprovechar mi tigre y yo para adecentar un poco el zulo en el que vivimos. Quién sabe, a lo mejor hasta compramos un sofá-cama, aprovechando la coyuntura. Si es que nos llega el dinero. Como decía Góngora, en uno de esos pocos poemas suyos nada enrevesados, "Poderoso caballero...". Sip.

De momento, la buena de Naga me ha enredado para que escriba en el foro en el que ella anda metida. Está gracioso, si no fuera por las sobredosis de azúcar de algunos autores (que se creen que moquearle a alguien la camisa demuestra lo torturados y profundos que son... Sí, lo sé, aún no he digerido esa escena, se siente). Por otro lado, ya en la vida real, me está matando la insistencia de una de mis compañeras de bombardearme con música de mierda todo el día. Que ganas tengo de que se case de una p"t# vez y deje el atentado musical cotidiano al que nos tiene sometidos, a mí y al encargado. Detesto a los cholos, lo siento, y más después de oír NO MENOS DE VEINTE VECES diarias "Por ti me casaré" y otras delicias. Aparte de Bisbal, claro. En serio, ¿nadie puede matarle? Me enteré por mi compañera, la Sirenita de la Pecera, que por lo visto, mientras a nivel internacional se considera la mejor canción "Yesterday", de los eternos Beatles, y en Inglaterra se reverencia cuidadosamente a los irlandeses U2 (no deja de ser gracioso... Lo mejor de UK es irlandés), aquí la más popular y votada es "Bulerías". Para echarse a llorar.

Ya continuaré escribiendo cuando me sienta mínimamente coherente. Hoy tampoco es mi día. Sigh, repito mucho eso últimamente, ¿verdad?

martes, mayo 18, 2004

ME ECHO DE MENOS

Vale, vale. Hace una barbaridad que no escribo. Lo sé.

Tengo dos posts escritos pero por pasar a limpio (uno llamado "Como ordeñar un brote de soja", o mi relato de la boda de uno de mis hermanos, y el otro que se llama "Aprendiz de Sísifo", o mis cuitas en el trabajo), y otro planeado. Lo que falta es tiempo, porque me he enganchado vilmente al chat y cada noche intercambio retazos de sub-literatura propia con una amiga. Tembién le paso dibujos, ojo. Que no carezco del todo de compasión. Y libros de verdad, de esos con cubiertas y todo (a pesar de que el cambio de manos las malgaste tanto que llegan a un punto de cuasi inexistencia). Y música, acabamos de retornar con fuerza a las composiciones de Yoko Kanno. Y verduladas de dudoso gusto. Porque soy yo.

En espera, que sepáis que estoy viva y más o menos bien, a pesar del trabajo de doce horas y los fines de semana alocados, de la Seguridad Social española (que no por nada comparte iniciales con la SS) que me tiene de vuelta y media desde hace un mes por unos malditos análisis, y de los borregos domésticos. Que las pelusas pronto empezarán la representación de Els Pastorets.

Así son las cosas. Cuanto más pequeñas, más tiernas, más suaves, más maravillosas (como decía Rosana). Yep. Patinó la neurona.

Ah, por cierto, Dummie, ya te escribiré en privado para lo del libro. Si lees esto, claro, puedes empezar tú...

Un kissito,

L Gato

miércoles, febrero 25, 2004

TIEMPO LIBRE Y VIEJAS AMISTADES

Buenas, chiquitines.

Aquí estoy otra vez, de entrevista en entrevista y enganchada al infojobs y otras páginas de auto-ayuda personal (eso si que es terapia, y no el tai-chi...). La doble dirección de e-mail me está siendo de lo más útil para evitar spams y porquerías. La casa, por desgracia, hecha un jander, pero la cocina sigue mejorando: me sale un arroz Rissotto de la muerte (gracias, Nyuskita, por dejarme espiar mientras cocinabas), y estoy en plena negociación de intercambio de recetas con mi buen amigo el mercenario, pese a algunos comentarios personales de mal gusto por mi parte. Sorry, babe, sabes que tengo una boca metro tremebunda... Como es buena persona, seguimos quedando para comer (en su casa o en la mía) y hasta me deja jugar al DanceDance Revolution, cosa que hago con una falta de gracia que avergonzaría a las ocas del parque del Retiro. Ya de paso quemamos las calorías acumuladas por nuestras aventuras gastronómicas: hemos evolucionado desde la tortilla de patatas y la paella hasta el atascaburras y los medallones de cerdo con salsa de anchoa, que por cierto le salen de muerte al chico.

Así que ya véis, mi vida real sigue interfiriendo en mi vida ficticia que es un asco. Qué le vamos a hacer. Con tanto tiempo presuntamente libre tiendo a la depre, yo no nací para maruja -cada vez admiro más a las auténticas amas de casa, yo es que no puedo-, razón por la cual estoy buscando trabajo con tanto desespero. Y para desahogarme de la obligatoria tendencia marujil quedo con gente y diseño para mi hermanito, que ha pasado al estatus de hijo debido a las inclemencias del brainstorming en una tarde de sábado cualquiera. Cuando acabemos el juego de Rol que estamos haciendo a tres, él (aka Ena, el Errante), mi buena amiga Calystea (aka Tekno, diosa de la Ciencia) y yo (aka Hika, diosa de la Magia) ya entendréis de qué hablo... Ah, y esto va por ti, Ligigak: al cromosoma X se le cayó una patita, ¿VALE?

Lo bueno es que he podido quedar con personas a la que no veía desde hace siglos, o encontrármelos de casualidad en eventos a los que, de tener mis habituales horarios saturados, no habría podido asistir. Me ha hecho ilusión rencontrarme con gente que no esperaba ya volver a ver: ex-compañeras de trabajo (ésta va por vosotras, sé que estáis leyendo esto, mis Masqueperras) pasando por ex-compañeras de estudios, ex-novios de profundas carcajadas, antiguas amigas a las que no veía desde los tiempos en que pasaba de forma regular por el mercado de San Antonio (y ellas también), y otros grandes éxitos del momento. Estoy super contenta de volver a ver a todo este personal aparentemente desauciado de mi vida, pero que reaparecen entre bastidores para darme el diplosorpresauro del mes. Y es que el mundo es un teatro en el cual los actores visten la más cara del tiempooooo... Ops. Debo dejar de escuchar la BSO de Utena, los temas de los duelos me afectan.

Espero que esta vez nuestras respectivas direcciones y teléfonos no vuelvan a irse "dónde habita el olvido", que está lleno de tumbas repletas de telarañas y me da repelús. Mi aracnofobia remite, qué remedio, pero yo no me vuelvo a dar esos paseos por el castillo de Drácula.

Besitos, nenes. Y sí, es una indirecta para que me escribáis. ¿A qué soy sutil?

sábado, febrero 14, 2004

SAN VALENTÍN


Hola, petardos.

Llegó San Valentín. Y yo con estos pelos: sin trabajo, sin dinero, sin ná. Vale, sí, con pareja. Pero sin perspectiva de bombones. Así que estoy de mal humor.

Para celebrarlo, ahí va una foto de gato. Muy mono. Recuerda al mío, ¿eh? El pie de página era algo así como "Si yo quiero jugar... ¿Dónde está todo el mundo?". Nada, a ver si a base de vitaminas el mío crece igual y le da por cargarse l'Hospitalet. Me haría un favor, como el Jocántaro del Dummie.

Así que feliz San Valentín. Así os atragatéis con los bombones, vosotros que podéis.

martes, febrero 10, 2004

NEOPAGANISMO

Para mi gran tristeza, me han cerrado la floristería de al lado de casa. No es de extrañar, me parece que la única que compraba algo allí era yo, y una rosa cada dos semanas no da para pagar alquiler, impuestos, etc. Lo último que hice fue comprarles un ramo de margaritas (rosas no les quedaban) que, con loable visión de futuro y espíritu competitivo, se dedicaron a marchitarse entusiásticamente unas a otras hasta que sólo quedaron las más fuertes. Menos mal, porque el agua era un auténtico criadero de minimonstruos, y no sabía dónde poner mi pseudo-jarrón (una botella de fontvella cortada por la mitad), porque entre el gato, mis papeleos constantes y el cableado omnipresente aquella base inestable era una clara invitación al desastre.

Ahora me quedan cuatro flores medio muertas, con aire alicaído (como yo cuando toca lavar platos). Las he podido trasplantar sin grandes entusiasmos a un jarrón de verdad, pero ultra pequeño, de esos de diseño, muy bonitos pero que sólo sirven para una muestra mínima del mundo vegetal, y que servía de base a mis rosas solitarias. El chibi jarrón (regalo de Yatsu) ha podido volver a su lugar de siempre, junto a la pantalla del ordenador. Bien cerquita se encuentra la eterna vela que, para consolar mis tendencias pirómanas, enciendo todos los días.

Ése es mi rinconcito: mi ordenata, unos cuantos ratones de tela, un huevo anti-estrés (sí, tal como suena, me lo trajo un enanito veloz de un viaje), un jarrón con cuatro flores y la vela. De lo más pagano. Cualquier día mi altar a la ciencia moderna e internet tendrá una silla delante y todo. Ya será la pera. El milagro de la multiplicación de las sillas y los traseros sin magullar. Es lo bueno que tiene el Neopaganismo: ni tienes que hacer sacrificios ni exige que dejes tu espíritu cáustico fuera cuando tienes que "adorar" a Internet (que no a Bill Gates, mi cinismo no da para tanto), y además te permite jugar a aventuras gráficas, descargar música, hablar con gente y ver pelis.

En estos momentos, creo en la segunda venida del cable. Y líbranos de los cortes de luz, amén.

Un saludito,

L Gato

miércoles, febrero 04, 2004

CUCARACHAS Y MUNDOS FANTÁSTICOS

Este mensaje es de cuando tomé la resolución de irme del trabajo. Estaba tan estresada que hasta me peleaba con los vendedores de Kleenex en el tren. Y no, no es broma: Imagináos la siguiente escena. Yo, medio dormida como siempre, y con el consiguiente mal humor (me levanto tan mal que hago parecer a Herodes el Amigo de los Niños), y el clásico pesado. Como me ven cara de buena persona, se lían a insistirme. El día anterior había llegado a la empresa medio llorando después de descubrir que tenía cincuenta euros para pasar el mes. Así que le dije algo así como: "No. Fuera". El hombre se ofendió y empezó a refunfuñar sobre que no tenía trabajo, insultándome como hacen a veces cuando no consiguen sacarte nada, que si no me iba a morir por un euro de nada... Mi respuesta fue, en voz alta y clara: "Pues mire, a mí hace dos meses que no me pagan, ¿sabe?". Se quedó un poco parado el pobre, y susurró un: "bueno, bueno, no la tomes conmigo..." "Ni usted, conmigo" solté yo. Cuanto más enfadada estoy, más educada me vuelvo, vaya usted a saber por qué. No deja de ser triste, ofenderse por las tonterías que te suelta una persona que ni te conoce ni tiene medios, pero yo iba a mil... Y fue una especie de última gota. Al volver a casa escribí este mensaje -si fuese Baudelaire habría escrito "peguémosle a los pobres", pero mi talento no llega a tanto; y mi cinismo, tampoco-, después de uno de esos días en que mandarías todo al infierno encantada. Diez días más tarde presenté mi renuncia, y escribí el segundo el día que finalmente me fui de allí. Ahí van los dos mensajes: El rabioso y el melancólico...

CUCARACHAS Y MUNDOS FANTÁSTICOS

Hola de nuevo...

Todos los que me conocen saben que estoy cursando el doctorado. Tema: la Literatura Fantástica. Pues, últimamente, mi vida parece más fantástica que algunas de las lecturas que he hecho...

Para empezar: cualquier lunes me voy a levantar con antenas, como el pobre prota de la Metamorfosis. Mis relaciones con los funcionarios son cada día más Kafkianas. Diálogos de besugos, colas interminables, gente que te enchufa el tiru-liru del hilo musical a cada frase cuando llamas por teléfono, demoras de contratos de un mes, empleados de banco que sudan de hacer su trabajo, horarios que estimulan la esquizofrenia ("no, sólo tenemos hora de visita hasta las diez de la mañana...", "no, sólo aceptamos pagos los martes" "¡Pero si hoy es fecha límite!" "Ah, que quiere que le haga"), nóminas y pagos que no llegan, increíbles piruetas para saltarse la burocracia de la Universidad de Barcelona, e-mails sin respuesta como tristes botellas de náufragos eternos del mar de internet... ¡SOCORRO!

Y es que, como decía Mecano en Este chico es una joya, "YA NO PUEDO MÁS". Por Dios, en este país el papel es rey, no es que la pluma valga más que la espada, es que las toneladas de papeleos inútiles y las colas interminables, y los jefes que pasan de hacer su trabajo o de contestarte desaniman hasta al más aguerrido caballero de la mesa redonda. Y tampoco es que esté el ambiente para Morganas, por muy bruja que una sea no hay hechizo que soluciones este desorden. Y a lo mejor entonces me hacen darme de alta como Bruja Independiente... Que una es pobre pero honrá, pero pobre. Yo no puedo darme de alta de nada, que hasta Febrero (¿de qué año?) no hay dinero.

La incompetencia está de saldo, la gente no te hace caso y mis jefes viven en su maravilloso mundo propio, donde las facturas no existen, las fechas de entrega (propias) tampoco, y las ajenas son cumplidas a rajatabla, y cuando no te las dan aún más.

En fin, lo que no te mata te hace más fuerte.

Pero no os extrañéis si, cuando alguien me pregunta como estoy, respondo: "como una cucaracha". O como Gregorio Samsa, que es lo mismo pero más culto.

Besazo,


La Secretaria Salvaje


ÚLTIMO DÍA DE TRABAJO

Hoy fui por última vez a mi trabajo en Vic. Resulta un poco raro, realmente creo que voy a echar de menos algunas cosas, las paradas de tren que me sabía de memoria, el paisaje siempre cambiante, los ríos y sus crecidas, los eventuales gatos que veía por la ventanilla, las visitas a Gestoría, el Banco y a alguna tiendecita de allí, una de comics y la de fruta...

Me he ido para no volver. Como comentaba con una compañera, le cojes verdadera manía a subir a un sitio helado e inóspito como ese. Pero añoras las casas señoriales que se ven desde el tren, y la compañía. Y eso que hoy TODAVÍA he ido. Todo tenía sabor de despedida, y me ponía un poco nerviosa mi propio sentimentalismo. Casi me echo a llorar cuando Nuri, mi compañera de trabajo, tren, penas y enanitos veloces (no preguntéis...) me ha regalado un gatito de peluche... Creo que le llamaré Henry. O no.

Lo peor:
Lo mucho que voy a añorar a algunas personas, como el estupendo vendedor de comics, Toni de la Gestoría o mi inestimable Nuri. Sí, ya sé, con Nuri puedo quedar, pero no va a ser lo mismo que verla cada día. También está la certeza casi clínica de no cobrar, claro... 1700 y pico euros que no cuento con ver jamás.

Lo mejor:
Pensar que ya no me tocará madrugar, ni pasarme cuatro horas diarias en tránsito, ni sometida a las
inclemencias del tiempo. Las despedidas (me ha hecho su gracia ver que yo no era la única que se emocionaba como una ceporra...), el ver que algunos quieren seguir en contacto, las bromas y los pequeños detalles como el gato de peluche, el cómic que me regaló el de la tienda, el abrazo de Toni, las coñas del pizzero (cuyo defecto al fin conozco: ha trabajado en una inmobiliaria, lo cual significa que debe tener pocos escrúpulos; menos mal, empezaba a pensar que era demasiado perfecto...), etc.

Me siento horriblemente cursi, pero estupendamente querida. Gracias por aguantarme, a veces parece que hasta lo disfrutéis... Os quiero, gentes de mal vivir.

Creo que por fin podré ponerme a buscar trabajo y olvidarme de nervios, problemas de espalda y de estómago, y mis pequeñas depres. Yahoo.

Y ahora me voy a dormir. Mañana será otro día, y espero que mejor que éste... Por lo menos, espero estar un poquito menos emocional. Je, si es que es posible...

Tranquilos, ya pasó todo y ahora me dedico a buscar trabajo, a pequeños encarguitos, al doctorado, la limpieza, el solitario, el Loom y batear pingüinos. El paro es malo para la salud mental...