sábado, junio 10, 2006

DESASTRES NATURALES


Estaba corrigiendo la última novela de mi madre, que trata del desastre de Mount-Pelée en el 1902. A principios de siglo XX la postura de exagerada seguridad del hombre frente a la naturaleza parece ser de rigor, y causante de tantas y tantas muertes. Titanic, Pelee... En realidad, recuerdan bastante, y de forma un tanto patética, a las tragedias griegas y su gran defecto, castigado siempre por los dioses: el Hybris, el exceso. Exceso de orgullo, exceso de confianza, exceso de amor, incluso exceso de virtud...


En el caso del hundimiento del Titanic, la famosa película A night to remember, de la que la sobrevalorada Titanic tanto y tan claramente bebió, nos muestra como todos van repitiendo ese célebre "este barco no puede hundirse". Con el Mount Pelée pasó más o menos lo mismo, los más confiados eran los coloniales que llevaban toda la vida lidiando con el volcán y que consideraban que reaccionar huyendo era exagerado... Hasta que llegó la nube ardiente y nada dejó de todos ellos.


Continuamente la gente pasa por alto lo evidente y prefiere ignorar el desastre; afortunadamente, la mayoría de los casos resultan en pequeños incidentes. No todo han de ser campos de concentración nazis, terremotos, Prestige, Chernovil.


Me pregunto cuantas cosas pasamos por alto porque nos es más cómodo ignorarlas y seguir nuestro camino. En el caso del Mount Pelée tuvieron tanto peso unos votos y el futuro político de una isla, a cambio de tantas y tantas vidas... ¿Pero cuantas cosas del presente inmediato ignoramos y aparecerán luego para apuñalarnos por la espalda?


A veces las cosas más nímias son el aviso del desastre más grande. Después de ocurrido es fácil lamentarse y ver el esquema...

(NOTA: Imágenes sacadas de DespairInc)

2 comentarios:

Iron dijo...

Tan malo es el hubris/hybris como la mojigateria. Tenerle un sano respeto a los fenomenos naturales me parece bien. A mi no me pillareis cerca de un volcan en erupcion (y mas desde que lei aquel articulo sobre fisica de volcanes)
Lo que pasa es que el extremo contrario tambien se da. Los pusilanimes que acaban echando virgenes al volcar para mitigar sus iras.
Yo prefiero que me tachen de arrogante que de asustadizo.
Yo brindaria con los musicos del titanic y les pediria un bis.

Fourthman dijo...

Posiblemente ya hayamos olvidado el entorno del que venimos y ya nos sea cosa ajena. Esa puede ser la convicción, la certeza es que la testaruda, implacable e inamovible ley de los hechos nos haga ver la magnitud de la realidad frente al ego insignificante y ridículo.

La naturaleza siempre fue una buena amante, la infidelidad surgió en cuanto el hombre dejó de interactuar y convivir con ella y ver su lado negativo. Eso no la convierte en una cabrona, ni mucho menos.