lunes, agosto 21, 2006

MUJERES FATALES

Theda Bara, acrónimo de "Arab Death", la gran Vampiresa

En pleno agobio de tesina (cómo no, eso me pasa por vaga, lo sé, lo sé), el tema de las femmes fatales asoma una y otra vez. Desde la vampiresa Theda Bara hasta las Weird Sisters (o novias de Drácula), pasando por Carmen, Lola-Lola y tantas otras... El recuento es interminable. Al respecto hay miles de artículos, y ya estoy hablando de ello a mansalva en mi tesina: el miedo a la carne, la identificación entre mujer, vida y muerte, natalidad y destrucción, las figuras de Khali y otras criaturas igualmente encantadoras...

Como podéis imaginar, acaba una, entre esto y el feminismo galopante de algunas lecturas del vampirismo (¡¡maldita la hora en que lo cogí de tema!!) hasta el gorro. Quiero decir, hay días en los que francamente NO se alegra una de ser mujer, sobre todo cuando se encuentra con trogloditas, o tiene esos días, o toca levantar pesos pesados. Vive la difference, y déjame dormir la siesta. En serio, es cansino hasta las lágrimas. El victimismo de algunas feministas es tan cargante como el lloriqueo de los hombres que temen a las femmes fatales y destructivas, que seducen, utilizan y abandonan. Estoy de tópicos de la guerra de sexos talgorro. Y de vampiros, oralidad, sensualidad, seducción, simbolismos... Madre del amor hermoso, parece que es verdad aquello de que los símbolos son universales, porque la vagina dentata parece una obsesión en todos lados. ¿Tanto miedo damos las mujeres? Será que la literatura la escriben tipos encerrados, cerebrales y cuya relación con mujeres se remite a sus mamás (madre no hay más que una), y que ven con horror que una fémina acuda a seducirlos y arrancarlos de sus amados libros... Ejem. ¿A alguien le resulta como a mí una sugerencia de "este tipo no pilla ni en sus sueños"? Se teme a lo desconocido, dicen. Es obvio que a estas gentes el sexo les debe sonar de oídas... Si no, ya me explicaréis el franco terror que le tienen al tema.

Vale, que hay mujeres muy malas. Cómo no, también hay hombres que son unos grandes hijos de... La madre del topo. Eso.

Natascha, la vampira más warrona del universo

Y como ejemplo de mujer realmente malísima, hete aquí a la adorable Muyzorra, de Barbazúl, dibujada por mí. Se me quejaba de que no dibujaba a ninguno de sus personajes; la verdad es que hay algunos personajes que me cuestan, no sólo por lo ajenos, sino porque presiento que, los represente como los represente, van a producir una sierta sensación de frustración en el jugador original. Y es que tuve ya muchos problemas con jugadores que se me lamentaban por cómo representaba a sus personajes. Además, qué narices, cuesta imaginarse la apariencia de un ser sobrenaturalmente hermoso. Estoy cada vez más apegada a los rostros normalísimos de la vida, que por otro lado, son bastante complicados de dibujar: los dibujantes tendemos naturalmente a la idealización, léase, a dibujar todas las caras iguales. Y de ejemplo, un botón: miraos cualquier cómic de Conan e id pasando de caras y cuerpos de distintas protagonistas... Luego me dicen que si en el cómic japonés se distinguen los personajes sólo por el peinado... Que sí, que hay buenos dibujantes. Pero no son muchos. Echadle un ojo al aclamadísimo Ernie Chan y decidme si no hace todas las mujeres (incluso en constitución) clavadas unas a otras. Bueno, de vez en cuando a alguna le pone cuatro arruguitas o las cejas para arriba, que quede claro que es una hechicera, y por tanto de la progenie de Spock, mire Ud...

Conan y Belit, su gran amor de juventud, dibujados por Ernie Chan

Y hablando de otras cosas, y a título de anécdota: Estaba dándome el descanso largo leyendo Modesty Blaise, cuando mi padre pasa por ahí y me dice que tiene las novelas. Cinco de las diez o así que hay. Fue toda una sorpresa encontrarme con que este cómic, que me hizo conocer Brabazúl, fuese uno de los conocidos de mi padre. ¡Y nunca me lo pasó ni comentó! Que grandes injusticias se encuentra una en la vida. Para un artículo jugoso sobre esta heroína del cómic, pinchad aquí.

Por lo visto la popularidad de esta buena moza eclipsaba en tiempos a la exhibicionista Barbarella y todo. Leyendo sobre cultura pop y sus influencias en la novela de terror de los '60, me encontré comentarios a Modesty, Vampirella y Barbarella, y a sus contrapartidas en cine, bastante... Curiosas, por decir algo. Ya puestos, investigué un poquito y descubrí que Tarantino había hecho una adaptación de la historia (al parecer hubo un intento de guión adaptando I, Lucifer, la tercera novela, a manos de Neil Gaiman, que no acabó de prosperar), esperemos que un poco mejor que la versión pop de los 60, que a Peter O'Donnell, el autor, le daba francas nauseas. Qué cosas...

Modesty y su inseparable Willie Garbin dibujados por Holdaway

Supongo que me he tomado estos cómics como un descanso. Modesty nada tiene que ver con una femme fatale, prefiere usar sus propias fuerzas y su innegable capacidad mental para derrotar enemigos. Luce carnes, pero sin hacer de ello el centro de la historia, puesto que tiene cosas más importantes que le rondan la cabeza. Y desde luego tiene de eso. Dibujada por Holdaway y posteriormente por otros dibujantes, es un personaje de fría elegancia y sensualidad más bien gélida. De muestra, un botón: nuestra heroína, tan comparada con James Bond, en las versiones de Frank Hampson -primer dibujante sugerido para realizar las tiras- y en la versión definitiva de Jim Holdaway, que fue el encargado de realizar las tiras hasta que murió de forma prematura, a medio dibujar The war-lords of The Phoenix. Mirad las 12 diferencias entre un ilustrador y otro. En realidad, me recuerda más a una heartless bitch que a una femme fatale, cuyo atractivo suele ser su única arma contra el mundo. Claro que cuando el mundo está compuesto de obsesos sexuales no parece que haga falta mucho más...

En fin. Con un poco de suerte mañana recuperaré mi cuarto, cedido a las visitas durante dos semanas, se me pasará el dolor de espalda y tendré mejor humor. La oscuridad es muy poética, pero a la hora de trabajar la luz de día se echa en falta. Soy noctámbula, es cierto, pero tener unas horitas de luz solar colándose por la ventana mientras lees agobiantes tratados sobre la simbología sexual de la sangre resulta hasta agradable.

8 comentarios:

elijhaa el niño lolito dijo...

La verdad esque yo opino que si, que las mujeres damos mucho, mucho miedo XDDDDDD

Iron dijo...

boh, las mujeres son malas y dan miedo, pero para eso estan los hombres malos y que dan miedo. Para juntarse con las mujeres malas y que dan miedo. Y ser malvados y dar miedo juntos.
y colorin colorado....

Fourthman dijo...

Lo que es intrínsecamente malvado es el mundo hombre. Por eso se crean mujeres malvadas con tacones y motosierra y escritores que solo pueden escribir acerca de hombres-felpudo, sodomizados por feminas que se limpian el calzado en ellos cuando llegan a casa después de un día de lluvia.

Lo dicho, cosmopsicología y rollazos de antiimagen perdiendo su peso específico porque la mente es así de obsesiva, reprimida y autocastrada.

Bueno. Yo que sé. Que les citen para terapia en Melancohólicos Anónimos, o se metan en una caverna con tele por cable. Bueh.

Amon dijo...

Yo no creo en la maldad, al menos en demasía (hay muy honrosas excepciones), creo mas bien en la estupidez que es común al genero humano sin distinción de sexo, raza, edad o religión.

Ciertamente hay gente que ademas de estúpida (mas que el mear p'arriba) tiene ese ápice de "voy a dar por culo" con mi estupidez; pero es que en los tiempos que corren no toer mundo es güeno.

L Gato dijo...

Bueno, los grandes "malos" literarios quedan para la literatura. Reconozcamos que eso de la maldad pocas veces la vemos en la realidad: la gente es estúpida, egoísta o desequilibrada... ¿Pero esa maldad grandiosa de "levanto las manos y ordeño a la vaca gigante"? Pues vale...

Fourthman dijo...

Es que posiblemente esa maldad ya sea inherente e inconsciente en la propia naturaleza de las cosas (aunque en la naturaleza me quedaría con crueldad).

Puede presentarse desde la magnitud a la cosa más efímera. Sociedad, religión, política (aquí el orden no altera los palabros, ya que unas se instrumentalizan entre otras) hasta llegar a niveles de interacción en las relaciones sociales.
Llegados a lo más bajo la estupidez se muestra de manera bastante palpable. Y leches, quien no la ha vivido, es un tema recurrente del homo (y la homa, por aquello de la leydegénero)de a pie, pero no sé si nacería más de la incultura, ignorancia y de la mala hostia (o necedad, loquesea).

Desde una de las cúspides de lo grande (política) lo que rige es más lo perverso y el conflicto de interés (y llegamos al fomento del miedo... zZzzZz... que lleva a... zZzzZz), nos proporcionan condiciones (hey, como la naturaleza, bueno solo en condición) que no suelen venir muy halagüeñas. O si no, podemos ver cualquier país de los de más abajo del mapa, izquierdaderechaparribapabajo.

En definitiva y me corto el rollo, éste no es un mundo precisamente bonito en su concepción. Frío y extraño, vale que también, pero una maravilla del azar. Y ya puestos quedan tantas cosas sin respuesta que toda esta monserga que suelto es pura espaculacón (de a pie, bueno).

PD: Eso sí, el descubrir que nos hace exactamente es otra de esos misterios para no dormir. Y no puede ser tan malo, oiga.

L Gato dijo...

No considero que la naturaleza sea cruel, eso presupone una intencionalidad de hacer daño; sencillamente, como todas las cosas, es amoral e implacable. Y lo que no te mata, no hace más que retrasar lo inevitable :P

Fourthman dijo...

Uhm, es peliagudo cuando se entremezclan los vectores del sistema evolutivo y la consciencia humana. Es como jugar con dos barajas completamente distintas (de pensamiento y reflexión).
El juicio con el que se tiran las cartas puede ser por una parte invariable y por el otro más sopesado, pero con fallos en el criterio y receloso en las consecuencias que le acarrea el primer jugador aventajado.

Lo del ciclo amoral e implacable, estoy de acuerdo, asín es el jodio, dando patadas en el trasero a cualquier cosa filosofante.

Saludosss.