martes, noviembre 21, 2006

ELLA

Relato más o menos aparte del cómic, pq el guionista no está de acuerdo, pero a mí me entró la neura de las amantes lésbicas sádicas y tuve que escribirlo. ¡Cosas que pasan!

La primera vez que la vi la deseé. Siempre he buscado la delicia, el exotismo, la variedad. Me considero una gourmet del placer y las mujeres, y en mis gustos no cabe la vulgaridad. No es de extrañar que viendo a aquella pequeña muchacha, delgada y ardiente, sintiese de nuevo un estremecimiento de intriga e interés. Era valiente, era apasionada, era hermosa de la forma más extraña que jamás haya visto. Tenía que ser mía.


Cuando estuve en su presencia, me sorprendió lo bajita que era. Su madre es una criatura gigantesca y temible, mientras que ella apenas era más alta que mi barbilla. Me miraba, evaluándome con sus ojos verdes, halagándome y luego rechazándome, con perfecta cortesía pero abrumadora sinceridad. Se atrevía a intentar jugar conmigo, con mis gustos, me desafiaba a mi propio juego. Intenté que cayera en mi hechizo y, por primera vez en siglos, fracasé. Mi interés se avivó aún más.

Le dejé pistas, la obligué a dividir fuerzas. Ella debería haber caído en la trampa con sencillez. Cuando la vi entrar creí que así era: estaba agotada, cojeaba, un brazo colgaba a su espalda, inútil. Estaba abrumadoramente bella.

No debería haberme podido herir. No debería haber estado a punto de matarme. No debería haber destruido a tantas de las mías.

Por un momento fue mía. Estaba indefensa, herida, con la muñeca rota, el codo lesionado, impotente, como yo la deseaba. Pensaba en todos los placeres y sufrimientos a los que la sometería. Ella sabía que iba a morir pero no sin que antes me cobrase mi premio y me miraba, con indiferencia en la mirada. No me odiaba por lo que le había hecho a ella, sino por lo que le había hecho a su familia, por haber amenazado a los suyos, por la muerte de una de sus muñecas. Curiosa criatura. Me gustaría saber cuánto tiempo me hubiese llevado hacerla aullar de dolor y éxtasis, ahí en el suelo, entre mis brazos. Ella apretaba los dientes mientras le levantaba la falda y la descubría. Impotente. Herida. Hermosa. Mía.


Y entonces llegó la agonía. Para mí, no para ella. Me retorcí en su repugnante trampa. Me rebajé a pedir ayuda. Ella tomó una daga y se dispuso a acabar conmigo. Vi mi fin en sus ojos, esos ojos verdes que parecían devorarme con rabia, odio, pasión. La misma pasión que yo había anhelado me iba ahora a destruir. Pese a sus heridas me apuñaló salvajemente. Su rostro era una máscara de furia helada y vengativa. Tuve miedo.

En mi palacio las horas pasan. Estoy segura aquí, y puedo pensar con frialdad. Puedo odiarla por no sentir la punzada de la compasión. Se detuvo por la lógica, porque me necesitaba. Y voy a darle mi apoyo, porque me perdonó, no por bondad, sino porque es un monstruo tan terrible o más que su madre, aunque su mirada sea brillante e inocente, aunque aún el mundo no la haya manchado. Veo en ella posibilidades. Quiero que su propia crueldad sin mesura la desespere tanto como, por un momento, me desesperó a mí.

Recuerdo su piel morena, sus piernas musculosas de amazona, su rostro salvaje de animal demasiado anguloso para que los ignorantes la consideren bella. La detesto. Quiero matarla, poseerla, destruirla, temerla, adorarla. Quiero sumirla en la impotencia. Quiero borrar la indiferencia de su mirada. Quiero hacerla mía, implacablemente, noche tras noche, hasta el agotamiento. Quiero olvidar el miedo. Me ha humillado, y ahora haré cualquier cosa por ella, porque pudo aniquilarme y no lo hizo. Porque la odio. Porque la admiro. Porque la desprecio. Porque la deseo. Porque me repele. Porque me ha vencido, y nunca podré perdonárselo, pero ese fue nuestro trato…

Porque no me la puedo quitar de la cabeza.

Me pregunto si esto es lo que sienten los otros enamorados.

7 comentarios:

Jhohan Dealer dijo...

Si. Al menos por mi parte, he sentido eso y mucho más.

Precioso, de verdad. Me falta información, pero el cuadro es vívido y veo la escena. No se de quién me habla, pero entiendo lo que transmite.

Maldita sea, ¿hay algo que no hagas bien? Como dice un amigo: "¿Por que me dejaria los puntos en Destino superior?"
La envidia me corroe...

En fin, gracias, ¿pero donde demonios está la escena lésbica?

L Gato dijo...

En la cuasi violación. Ya sabes: "Impotente. Herida. Hermosa. Mía". ¿Con los dibujitos quizás queda un poco más claro...?

Y gracias, pero sí que tengo un inmenso defecto, de los de maldición atávica: malus a las tiradas de constitución. Me paso la vida enferma. ¿Te sirve como consuelo? xDD Ah, y FV a 1 también debería contar como defecto...

Anónimo dijo...

Asi que a las mujeres tambien les ciega el tema del fornicio?
Aunque igual es por el tema de ser lesbiana...
Claro que teniendo en cuenta que las que realmente embrujan son las mujeres, y los embrujados son sus amantes... ante el adecuado encanto que importa el sexo de la victima de la pasion ciega?

Jhohan Dealer dijo...

Bueno... lo de la enfermedad es algo relativo... desde luego es molesto pero no lo considero un defecto. Lo de la FV a 1 no me lo creo, esa descripción es más para algunos hombres.

Y ¡¡¡Si, los croquis ayudan!!! Gracias, ^_^

Por cierto, ¿se supone entonces que la del primer dibujo es la hermana "fea" de la "manzana de caramelo almibarada"? En fin, que no está nada mal, no sé, será cuestión de gustos.

L Gato dijo...

Sí, es la hermana fea. Y sí, para gusto moderno no está tan mal, aunque es un tanto extraña. Lo que pasa es que en pleno s.XIX, que se llevaban las chicas lánguidas, gorditas, con esos corsés estrangulantes, pálidas (tomaban vinagre para aclarar la tez y todo), pues una chica atlética, flaca y activa es como lo peor... ;)

Fourthman dijo...

Ha quedado bien la perversidad de la narradora.

Disfruta con el dolor hasta llegar al extremo del placer, sin cuestionarse ni sentir (probablemente) atisvos de conciencia punzante. Supongo que caer en la contrariedad de traicionarse a si misma después de caer en la pesadilla de sus propios placeres, la hace llegar a la contrariedad de unos sentimientos algo ambiguos.

En fin, es el traidor que lleva debajo del pecho el sadísmo. A fin de cuentas sólo son víctimas de si mismos. Me ha molado.

Los dibujos, me han encantado, de verdad. El relato ilustrado con ellos queda más contundente.

Salutten.

L Gato dijo...

Zanks 4th xD