martes, diciembre 31, 2013

Tanda de muñeconas

Hace ya casi dos años, creo, mi marido dejó de dirigir una trama cuidadísima de Juego de Tronos, ambientada años antes de las novelas de G.R.R. Martin. La cosa me dejó un regusto amargo, a mí como al propio máster de la historia. Apenas empezábamos a rozar la piel de la cebolla de las conspiraciones y contra-conspiraciones, pero los otros jugadores no estaban satisfechos con cómo iban sus personajes, así que lo dejamos para evitar un mal humor constante provocado por un simple juego.

Durante un tiempo tuve un marido enfadadísimo con el tema; luego le convencí para seguirlo con otros jugadores, en mesa, y aunque esto conllevó el abandono total de la subtrama que llevábamos por IRC y del personaje que tenía yo allí, me alegró ver que la cosa se reanimaba e iba tomando forma.

Todo esto para explicar que ahora me estoy dando adictamente a un nuevo juego de muñecas de la página de doll-divine, representando a nuevos pjs y pnjs de la saga, que afortunadamente sólo ha sufrido un reset y vuelta a los inicios, sin caer en el olvido total que temíamos. La página web que ha dado juegos tan versátiles para hacer muñecas de las de jugar a los trapitos de toda la vida como Tudor, ahora ha sacado la versión para LotR:

http://www.dolldivine.com/hobbit-and-lotr-dress-up-game.php

Y ahora los pjs que he ido sacando, tanto en sus versiones anteriores como actuales:

Julian Targaryen y su esposa Analiss, versión Tudor
Analiss, en la actualidad (versión LotR), con un nivel de soldado. ¡Se acerca el Invierno y la guerra!

Jeline Targaryen (nacida Tully), segunda esposa del Rey Julian
 Me gusta de ese personaje la combinación de colores Tully en el vestido interior, con los rojos, negros y toques de gris (es que el esquema de colores Targaryen me a-bu-rre). A fin de cuentas, que se noten los orígenes.

Hans Targaryen, Rey de los Dragones del Oeste, junto a sus dos mujeres: Belinda y Beatrix Targaryen (nacida Lannister)
Hans fue primera espada del Rey antes de tomar por esposa a Beatrix Lannister y cometer alta traición debido a políticas cruzadas, temas de cama y problemas con sus hijos (aunque no lo parezca, lo último fue el problema principal en realidad). Belinda, vestida en tonos Targaryen muy sobrios con preponderancia de gris y negro, era una plebeya que trabajaba de "bruja del pueblo" y con una deformidad que le marcaba media cara. Beatrix en cambio es considerada la mujer más bella de Poniente, aunque mejor no dejarle nada con filo delante porque es una torpe acabada en temas de armas (Ataque Inepto al máximo, ese mundo xD).

Primera versión de Lannister: el heredero William, su mujer Annie (izquierda) y su prima Iseut (derecha). 
 En esta primera versión con el juego Tudor me encontré varias limitaciones, entre ellas que Annie no quedaba bajita y regordeta ni queriendo, y que Iseut, la prima de padre Baratheon y madre Lannister, no podía ir vestida de caballero; sólo había variantes de vestidos, sin posibilidad de crear guerreras.

Segunda versión de los Lannister: Annie gordita y remonísima (¡¡sí!!), William en armadura, Iseut guerrera y el padre de William y Beatrix Lannister, por primera vez (antes no había molde de cara para hombre maduro).

¿Lo que más me gusta de las partidas de ahora? El rescate de tramas, y el poder usar a dos personajes tan potentes a nivel político como Analiss (la han apodado La Reina Justa, ¡¡ja!!) o Beatrix, que fue amante del Rey Julian antes de casarse con Hans Targaryen y acabar en el exilio en el Oeste.

Lo mejor del nuevo juego de muñeconas (¡gracias, Azalea y Doll-Divine!) es poder hacer personajes femeninos con armaduras y pantalones... aparte de la gran variedad de ropa y peinados que hay, y la posibilidad de hacer enanas o hobbits (aunque no se usa mucho de eso en JdT, hemos metido una enana por el tema de las muñeconas, yendo al revés de lo que hacemos).

Así están las cosas, oiga.

P.D.: ¡Ya hemos concluído la primera temporada! Sólo diré una cosa, pobre Rey Julián...

jueves, diciembre 19, 2013

RETIRADAS HEROICAS

Don Dorcha, el malo, allá en el 1996 con dignidad y tirantes

Hace ya tiempo que estoy enamorada de un video de Lord of the Dance, el show que creó Michael Flatley por allá por el 1996. Dos años más tarde, se hizo el Feet of Flames que era la versión extendida, con mejores fondos y más teatral, pensado a gran escala, pero personalmente la versión original, que tenía este video, me gustaba más. Y es que el malo, Don Dorcha, aparece aquí con una severidad marcial que en su versión Feet of Flames desaparece para ser substituída por una chulanguería de matón de patio de colegio, y el traje negro con tirantes se convierte en un vistoso disfraz, con capa de papel de plata a lo bocata de mortadela o un casco de pinchos ridículo a lo Hellraiser del todo a un euro.

¿Por qué los malos llevan casco de ciclista? ¿Es que los buenos están en contra de la seguridad vial?

Pero a lo que iba. Yo toda enamorada de Don Dorcha (ORIGINAL), de su severidad y marcialidad, planteándomelo como un malo respetable que hasta me inpiró una de esas mega-sagas de Changeling que quedó injugada por deserción de jugadores. Y entonces encontré el video completo de Lord of the Dance, con el show íntegro. Dejando de lado el tema de lo "digestivo" que pueda ser un video de más de una hora de baile sin diálogos narrando una historia arquetípica de buenos contra malos (a mí me gusta, y no soy la única, pero hace falta predisposición para ello; la primera vez que intenté verlo en casa de una amiga reconozco que no lo acabé de ver), con unas muy puñeteras cámaras lentas que en mi opinión se tendrían que haber ahorrado porque rompen completamente el ritmo de la danza, te permite gozar del show y de la vitalidad de los buenos contra la seca marcialidad de los malos.

Hay puntos que a mi parecer son discutibles, como la "mala" seductora y tal que es la superperra y que está más sola que la una; en mi experiencia, las mujeres perrakahs tienen su corrillo de minibrujas jijijaístas que les dan la razón, al menos hasta que meten la pata a nivel social y pierden su cojín de lameculos/sanguijuelas... Hasta entonces siempre encuentran quienes les rían las gracias. En cambio aquí es una marginada que yo comprendo que tenga ganas de puñetear aunque sólo sea por fastidiar a la rubia "buena" que va con su cohorte de niñas. Y luego está la coherencia del personaje de Don Dorcha, que merece capítulo aparte.

Enfrentamiento: Don Dorcha VS Lord of the Dance, con pequeño espíritu dorado de fondo

Para los que no lo sepan, Michael Flatley, que protagoniza Lord of the Dance haciendo del buenorro jefe, tiene el record mundial de taconeo por minuto. En el show original lo muestran en la escena de la confrontación entre Don Dorcha y el Lord of the Dance. Espoileando un poco (pero no mucho, tranquilos... como ya dije es una historia arquetípica y en realidad os podéis imaginar bastante bien cómo es la acción dramática, que no tiene secreto alguno), la mala traiciona al bueno a Don Dorcha. Y éste hace ejecutar al bueno. ¡Qué drama, qué tragedia, qué escena tan repleta de dramatismo...!

Entonces aparece el personaje raruno, el "pequeño espíritu dorado" (en Feet of Flames sale vestida de joker, cosa que cuadra bastante al personaje si conocéis un poco el tema de cartas del tarot), y revive al LotD en aparición estelar con subida simbólica desde los infiernos (hablemos de la moral del "bueno", ejé) todo sudoroso y descamisado. Y acontece la escena más avergonzante e hilarante del cine épico.

A saber lo que le estaban haciendo en el submundo para que salga tan enfadado. Y semienbolas.

A algunos os sonará aquella bella frase de "luchar con tantos y tan nobles caballeros no es de mi agrado. Me voy, me espera una barca". Como retirada goza de una despedida notablemente glamourosa e ingeniosa. Aquí no se da el caso. Revive el mozo, lleno de justa ira, y los seguidores de Don Dorcha, haciendo gala de su disciplina militar, salen por patitas, dejando al jefe más solo que la una enfrentándose al enemigo casualmente algo rebotado porque lo mataron a traición. D.D., con un par, se queda a pelear con el redivivo. Y ahí viene el número épico en que Michael Flatley demuestra su habilidad como poseedor del record mundial de taconeos.

Don Dorcha entonces se caga. Punto. Sale corriendo de forma antiépica porque el heroe le ha taconeado, así, sin sangre, sin muertes, sin nah. El tipo que acaba de cargarse a sangre fría al LotD sale corriendo por los sagrados tacones de M.F. Aún me estoy riendo.

Sin. Comentarios.

Bueno, sí, uno. Me ha gustado mucho, así en conjunto. Es muy bonito, de veras. Miráoslo.

lunes, diciembre 09, 2013

Más revisiones de viejos dibujos...

Quizás sea la edad, quizás esté llegando al dique seco de la creatividad, quizás sea la falta de tiempo, quizás sea el mural que me ha encargado mi marido que se come el resto de actividades (nah, tampoco le dedico tanto tiempo, creo)... El caso es que me da por revisar antiguas libretas de dibujo, y de vez en cuando me digo: anda, ¡si esto no lo acabé! ¿Y si...?

Mirando por ahí encontré un viejo dibujo de cuando Nico me dirigía una partida de dragones bastante interesante, tanto a nivel de mundo como de trama. Y me dije, qué rayos... ¡voy a acabarlo!

Aquí tenéis el dibujo de línea finalizado en carboncillos:

Y aquí el dibujo definitivo, pasado por el querido potochó:


Si retoco alguno más de los que he ido encontrando, ya iré subiendo. ¡Hasta más ver y hacer!

martes, noviembre 19, 2013

De vuelta con... Into the Labyrinth y Changeling

Que soy una fan acérrima "Laberinto" (Into the Labyrinth) de Jim Henson es algo que supongo que los que lean este blog ya habrán más que supuesto, dado mi anterior post dedicado a la interpretación de dicha película. Que me gusta mucho el juego de Rol Changeling es también una obviedad, dado la cantidad de veces que me ha inspirado alguna ilustración.

Hete aquí que me dió por sumar dos más dos. El Rey David (Changeling), King David, Jareth, David Bowie... Que a diferencia del pobre Chotacabras, Bowie haciendo de Jareth tiene mucho, mucho glamour (y no, no es una metáfora guarreta referida a lo que rebelan las mallas, malpensaos).

Así me salió el siguiente Rey David:

¡Gracias, Jim Henson!

lunes, octubre 07, 2013

EL OCUPANTE, de Sarah Waters

El tema de las casas encantadas es como un género en sí mismo dentro del terror. A poco que hayas visto o leído algo, tienes por fuerza que conocer las bases. La originalidad de El Ocupante es que une lo más tópico y lo más original, en un planteamiento ambiguo y desasosegador con momentos puntuales profundamente perturbadores. La autora sabe cómo convertir los elementos más cotidianos en algo muy Unheimlich, como diría el bueno de Freud. Cosas que se comportan de forma antinatural, fenómenos extraños, muertes terribles y conmovedoras...

Al principio nos encontramos con que el narrador de la historia, un médico sin demasiada proyección económica pero trabajador y respetable, nos explica el origen de su amor por una vieja mansión. A medida que la historia transcurre, a ese amor se le van sumando elementos de obsesión, mientras que el lugar se va convirtiendo en el escenario de hechos espantosos, en los que la lógica no tiene lugar. Recuerdo con particular incomodidad la escena del espejo, que debería resultar absurda mal contada, pero que resulta tremendamente perturbadora por la maestría con la que es narrada, aunque hay escenas posteriores igualmente desagradables. El Ocupante, sea lo que sea (al final, si has sido un lector atento, puedes intuir de qué se trata por lo que te explican de la casa y de sus habitantes, incluyendo su doctor en el círculo familiar en este caso), tiene un comportamiento perverso y errático, asesino en ocasiones, reflejando a la perfección las filias y paranoias de cada uno de los integrantes del drama.

No sé cómo describir el profundo malestar que me invadió al leer según qué escenas sin estropear el efecto a otros lectores. El ambiente es malsano, la sensación de inevitabilidad es trágica, y la casa en decadencia parece querer vengarse de sus habitantes en algunos momentos. Sin embargo, lo que se insinúa a lo largo del relato es igual de malo, o peor. Tras analizar algunos de los puntos claves de la historia, yo pienso que no es únicamente la casa la que actúa, aunque no hay asesino físico. De hecho, la novela entera es a la vez un canto de amor mútuo entre un edificio y una persona, y un relato malsano de obsesiones, terrores profundos y hechos inquietantes absolutamente inexplicables con las leyes de la física en mano. Queda la posibilidad de echarle la culpa a la neurosis colectiva de los habitantes de la casa, pero yo me inclino más hacia la hipótesis más perturbadora que proporciona el realismo mágico. Simplemente porque me cuadra mucho más.

Una lectura recomendable, estremecedora y, si mi idea de lo que ocurre es cierta, tremendamente fatalista. A la manera del Otra vuelta de tuerca de Henry James, el relato te hace dudar de la palabra de los que la explican, tanto del doctor como de sus pacientes, y deja al lector con la miel en los labios y la posibilidad (remota, por supuesto, pero existente) de una explicación lógica... y de una absolutamente anormal y terrible.

Por mi parte, un diez.